Economía

Ante un universo relativamente amplio de aproximadamente 2.7 mil millones de personas en el mundo que no cuentan con servicios financieros, las instituciones del ramo ven enormes posibilidades de crecimiento, sin embargo, el crédito, que es uno de los servicios más comunes, está íntimamente ligado a la situación de la economía en general, por lo que evitar el sobreendeudamiento de los clientes durante el proceso de bancarización de la sociedad es de suma importancia.

Durante la Cumbre de Líderes del Grupo de los 20 que recién ha terminado en nuestro país, un personaje de todos conocido por su enorme conocimiento del tema económico -en una reunión en la que el tema dominante que opacó a todos los demás fue la crisis en la Eurozona- hizo la reflexión anterior tras recordar la crisis que en 1995 sufrió nuestro país, en la cual el empleo se contrajo y muchas familias perdieron viviendas, automóviles u otros bienes que fueron embargados y luego puestos a remate a través de un Fondo que superaba la ficción por alejado de toda lógica.

Frente al feo fantasma que campea en Europa y que tiene espantados incluso a los más valientes porque cada día salen a la luz nuevas cifras que se necesitan según para sanear finanzas bancarias y economías nacionales, las cuales han ido por ejemplo en el caso de España de 15 mil millones de euros hasta cien mil millones, cuando luego se habla de requerimientos astronómicos de 700 mil millones de euros instantes previos a que las auditoras externas Roland Berger y Oliver Wyman fijaran el monto del ibero-rescate en 60 mil millones, horas después de que el Fondo Monetario Internacional viniera a recaudar dinero a la reunión Cumbre hasta por casi 500 mil millones de euros, lo que recomienda el actual presidente del Grupo Banorte, Guillermo Ortiz Martínez, se debe atender con la mayor seriedad y disciplina.

El presidente del Grupo Banorte, de amplia experiencia en la administración pública con gobiernos de dos distintas denominaciones en México, ahora desde la iniciativa privada señala que en la ampliación del mercado de servicios, las propias instituciones financieras deben ser responsables al informar e instruir a sus clientes, en particular a aquellos que nunca han tenido relación con ellas.

Y sin embargo, ésta es una sola de tantas vertientes a evitar para no hallar al feo fantasma.