Pese a que el ecoturismo se presenta como una forma de turismo compatible con la conservación, el éxito de esta práctica también puede crear conflictos en las comunidades donde se desarrolla, así lo expuso Marilou Becerra, guía turístico y parte del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).
En el segundo día del Primer congreso nacional de turismo de naturaleza, Becerra indicó que los problemas del ecoturismo es una cuestión relacional. “El conflicto emerge cuando hay dos imaginarios, el imaginario rural y urbano, es la combinación de dos mundos que se juntan en una misma experiencia”.
La ponente ilustró esta idea mencionando como los turistas esperan encontrar unas cascadas de Agua Azul “siempre azules” o creen que los lacandones siempre y exclusivamente van vestidos con túnica.
Intimidación cultural
Marilou Becerra recordó que una investigadora le hizo notar que eso que nombraba como conflicto era realmente “intimidación cultural”, la cual se puede presentar cuando actores externos como guías o visitantes “imponen expectativas y definen una manera nueva de estandarizar esa experiencia y eso crea una desvalorización de las prácticas locales”.
Indicó que los visitantes, sin darse cuenta, podrían debilitar el autoestima territorial. Ante esta situación, la propuesta de Becerra es que los guías no sólo jueguen un papel logístico o económico, sino también como traductores culturales que fomenten el respeto y entendimiento de las prácticas locales.












