Edgardo Zúñiga, el curador de perros

Edgardo Zúñiga, el curador de perros

En medio de una vegetación densa y de caminos que muestran las carencias de Chiapas se desplaza Edgardo Zúñiga, un personaje que desde hace cinco años se ha dedicado a una labor altruista en nuestro país: curar a los perros que se encuentran en la calle y darlos en donación.

Desde Nayarit, dijo, ha emprendido el camino para recorrer toda la República Mexicana y ayudar, en la medida de lo posible, a los canes que están en peligro y que requieren de cirugías o tratamientos médicos.

“Edgardo Perros” -como le gusta que le digan-, atraviesa toda la Selva de Chiapas para aventurarse a un municipio con características diferentes: Tapachula, un ayuntamiento donde se espera encontrar los insumos necesarios para sanar del cáncer a una perrita que le hace compañía desde hace tiempo.

Su travesía la recorre montado en un triciclo en color negro y está compuesto por ropa, colchonetas, alimentos y materiales de curación; unas parrillas adheridas y unas gruesas llantas le permiten andar por los senderos más complicados del estado, pero también le sirven para mover la ayuda que le entrega la población en su caminar.

Edgardo no solamente rescata perros en las calles o los cura de alguna enfermedad, su labor altruista está basada en conocimientos, debido a que cuenta con la carrera de médico veterinario, lo que ha facilitado la atención hacia estos animales. Lo encontramos por coincidencia, pero quienes le ven, lo hacen con cara de asombro por su labor altruista.

Lo motiva a salvar a los perros, dice, porque en México las personas son buenas “unos ayudan perros, otros personas, niños quemados, síndrome de down, cosas de agricultura, gente pobre, con problemas de aprendizaje”.

Un par de ladridos de los caninos respaldan sus buenas acciones; se desplaza lento, porque trae consigo la responsabilidad de vigilar en todo el trayecto a 13 perros y con ello todos los materiales que son necesarios para afrontar las inclemencias del tiempo, las necesidades humanas y la fuerza de la naturaleza. 

Su meta, asegura, es recorrer todas las entidades federativas y ya lleva 12; lo más difícil que se ha encontrado en este recorrido son los perros que son atropellados y que sólo esperan su muerte.

En su caminar por las diferentes regiones de nuestro país, recuerda, ha traído consigo casi 27 canes pero ha dado en adopción hasta 500 perros, los cuales son vacunados y esterilizados.

Relata que su estancia por Chiapas hasta el momento ha transcurrido sin ninguna novedad; incluso, a pesar de lo complicado de los caminos, el viaje ha sido hermoso por el sureste del país.

Él lleva dentro de su vehículo todo lo necesario para curar fracturas, problemas en la piel o cualquier padecimiento que no implique un internado. La población se acerca y le ofrecen recursos económicos, materiales y hasta comida en su transitar. Finalmente, destacó que ha caminado en un estado seguro “no es la labor que hago yo, es la labor de todos .