Educación, el reto más grande tras la pandemia

Educación, el reto más grande tras la pandemia

En estos tiempos en el que la situación pareciera indicar que se va superando la cresta de la pandemia, el reto de la educación es uno de los más grandes que se tienen, por ello los obispos en México estructuraron una reflexión bajo el título “Frente a la dificultad para educar en este tiempo de pandemia: discernimiento, generosidad, diálogo, tenacidad y paciencia”.  

En su mensaje dominical, el obispo de la Diócesis de Tapachula, monseñor Jaime Calderón Calderón, señaló que la Iglesia reconoce que el Sistema Educativo Nacional está frente a un nuevo ciclo escolar que será a través de los medios de comunicación y los digitales; afirma que para afrontar ese reto es necesario creer y confiar en cada persona y en la comunidad educativa en su conjunto, para volver a clases a distancia y en el futuro en clases presenciales de manera escalonada. 

Sin embargo, expuso que para las clases presenciales se requiere de tiempo, preparación y cambiar hacia esa cultura del cuidado que incluye la participación de todos, por lo que enfatizó que hoy es muy necesario el acompañamiento de los padres de familia a sus hijos e hijas, tanto en la educación informal y por la emergencia sanitaria, también en la educación formal, pues el curso escolar iniciará con la modalidad a distancia.  

Afirmó que de los maestros quedará en la memoria de las nuevas generaciones su entrega y creatividad didáctica que el momento exige por parte de las autoridades educativas; su prudencia y respaldo al proceso educativo y a los agentes educativos.  

Sobre los estudiantes, dijo que serán los niños, adolescentes y jóvenes que crezcan, acompañados de sus padres y docentes, en autonomía, hábitos, pensamiento crítico, habilidades tecnológicas y digitales, pero también del autocuidado de su vida, salud y emociones, amor a la familia y valorar la escuela, los amigos, el bien común, y sobre manera crecer en todo con un horizonte trascendente.

Exhortó a no dejar a la deriva a los niños, adolescentes y jóvenes y por lo tanto tampoco a las instituciones educativas sean públicas o privadas, pues ahí se gesta el desarrollo del pueblo mexicano al formar con calidad y equidad educativa a las nuevas generaciones.  

El obispo Calderón Calderón dijo que en la diócesis de Tapachula existen 12 escuelas católicas y una universidad de inspiración católica, que tienen ahora grandes retos que responder: tecnología-conectividad, descenso de matrícula por la economía, adeudos de padres de familia.

“Para realizar una misión de gran trascendencia, como es educar humanizando y evangelizando, requerimos de una estructura escolar que se sostiene con las colegiaturas, se requiere más que nunca propiciar la comunión y empatía con nuestras instituciones”.