Educación inclusiva aún es un reto

Educación inclusiva aún es un reto

La inclusión en la educación ha sido un tema de grandes debates, controversias y ocasionado diversos procesos de discusión, cuyo principal propósito ha sido hacer frente a los altos índices de exclusión, discriminación y desigualdades educativas presentes en la mayoría de los sistemas educativos en el mundo.

Lo anterior lo manifestó Juan Yovani Telumbre, docente e investigador, durante su participación en el Foro de Consulta para el Diseño del Sistema de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Seaes), en el marco de lo que dispone la Ley General de Educación Superior.

Indicó que a nivel internacional, la Unesco señala que la inclusión se ve como un proceso de identificar y responder a las diversas necesidades de los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, reduciendo la exclusión en la educación.

Por lo tanto, involucra cambios y modificaciones en contenidos, aproximaciones, estructuras y estrategias que incluyan a todos por igual; se basa en el principio de que cada sujeto tiene características, intereses, capacidades y necesidades de aprender de distinta manera.

Se debe considerar que la educación es un derecho y no un privilegio, por lo que bajo esa línea la educación inclusiva es una aproximación estratégica diseñada para facilitar el aprendizaje exitoso para todos los jóvenes.

Hace referencia a metas comunes para disminuir y superar todo tipo de inclusión, desde una perspectiva del derecho humano a la educación. Tiene que ver con el acceso, la participación y el aprendizaje en la educación de calidad para todos.

Planteó la propuesta de consolidar una cultura educativa inclusiva, incluyendo la actuación de la comunidad estudiantil y el trabajo de concientización de los alumnos, docentes, padres de familia y comunidad en general. Diseñar y ejecutar el impacto de las políticas educativas inclusivas.

Se propone que los tomadores de decisiones den un seguimiento adecuado para visualizar la planificación, coordinación y evaluación del proceso de enseñanza y aprendizaje. Además de tomar en cuenta el diseño curricular.

Desarrollar prácticas inclusivas, un punto medular, donde se debe visualizar las prácticas que se llevan a cabo dentro del aula, donde exista la participación de los alumnos, manifestando su experiencia dentro y fuera del entorno escolar.

“Se ha hablado mucho sobre educación inclusiva, se ha avanzado poco, considero que representa un gran reto y compromiso social para las universidades, asumiendo el compromiso de poder brindar educación de calidad acorde a las características de cada sujeto”, manifestó.

Si bien se han establecido algunas políticas, se ha manejado el diseño curricular y se han realizado adecuaciones dentro de las instituciones, falta mucho por trabajar para poder hablar de educación inclusiva.