"Durante el primer día de trabajos del Encuentro Internacional de Educación Superior UNAM 2005, el rector de nuestra Máxima Casa de Estudios, Juan Ramón de la Fuente, al hablar como presidente de la Red de Macrouniversidades de América Latina y el Caribe planteó la necesidad de que sea la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) la que regule la internacionalización de servicios de educación superior para evitar que éstos se mercantilicen o se conviertan en un negocio.
Los rectores de las 29 universidades que conforman la red que agrupan a 70% de la matrícula de la región y 16% de la mundial conciben la educación superior como un bien público y no como una mercancía comercial, tal y como la Organización Mundial de Comercio (OMC) ha solicitado.
El peligro de que la educación superior se mercantilice radica en que se multipliquen las instituciones sin calidad ni ética que ofrezcan carreras universitarias sin ningún rigor académico y sólo con un exclusivo afán de lucro.
Es un hecho que conforme los índices demográficos han crecido en los países de América Latina, la demanda de espacios para cursar la educación superior supera con mucho la oferta, compuesta fundamentalmente, en estos países, de universidades públicas con alto nivel de matriculado y una oferta paralela de instituciones privadas de diferente calidad. En ese contexto, la globalización acelerada de los mercados ha propiciado la internacionalización de los servicios educativos mediante academias y universidades de reciente creación y planes de estudio ""flexibles"", de baja calidad, que sólo aspiran a obtener recursos y aprovecharse de ese creciente grupo de estudiantes que cada vez con mayor frecuencia se quedan sin lugar en las escuelas superiores.
Tiene razón el rector Juan Ramón de la Fuente cuando en nombre de las universidades con mayor tradición en América Latina y el Caribe llama a detener el avance de la educación chatarra, que sólo atenta contra la calidad de los egresados de los países del continente. La regulación a través de la UNESCO es un paso imprescindible, pero también lo ha de ser el fortalecimiento de las instituciones de educación pública, cuya tradición académica es garantía de que trabajan en favor del engrandecimiento educativo nacional y no a partir de consideraciones comerciales. De ahí la pertinencia de pedir que las instituciones públicas reciban más recursos para desarrollar sin penurias su misión. Universidades públicas fuertes permitirían atender la creciente demanda con una oferta de calidad y excelencia.
Asimismo, debe revisarse el fortalecimiento de los programas de becas en escuelas serias de educación superior privadas, para estudiantes carentes de recursos económicos, pero de buen nivel intelectual. El objetivo final ha de ser que nadie se quede sin un lugar en la educación superior, pública o privada, de calidad.
Este fortalecimiento de la educación superior ha de estar respaldado, a su vez, por un sistema productivo y laboral capaz de incorporar a los miles de muchachos que egresan cada ano de las universidades, porque de otra manera todo el esfuerzo nacional por contar con instituciones académicas sólidas sólo estaría generando desempleados sin oportunidades reales de trabajo.
Urge revalorar la educación superior pública como espacio privilegiado para engrandecer el nivel de desarrollo de la región. (El Universal)
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