Educación y preservación

"Marco González * CP. (Enviado especial). La educación y la preservación del medio ambiente son las únicas palancas para el desarrollo de esta zona montañosa entre los municipios de Jaltenango La Paz y Siltepec, con el apoyo del cultivo del café, señala Ermiselda González Roblero de Macías, en el corredor de su pequeña casas en ""Las Maravillas"".

No hay otra alternativa.

Se necesita de voluntad, constancia, esfuerzo, compromiso y amor a la tierra, a la familia y compromiso con todos para poder salir adelante en estos confines de Chiapas, tercia su esposo Tavito Macías Vázquez, mientras son observados por sus tres pequeños hijos.

Sin apoyos de las autoridades y de las empresas socialmente comprometidas, el esfuerzo para mejorar la producción y la productividad del café no se consolidaría en muchos años, por más trabajo y lucha que se haga, apuntala don Tavo, como les dice la gente que colabora con ellos durante el corte del café.

Por eso estamos solicitando como parte del nuevo modelo de producción para la cafeticultura, se nos paguen los servicios ambientales para poder mantener áreas de reserva, dice la señora Ermiselda.

Este matrimonio tiene una pequeña área de 20 hectáreas como reserva ecológica que le brinda sombra a su cafetal, la humedad, los nutrientes necesarios para estas tierras que son su patrimonio familiar.

Vivir en la ciudad no es atractivo para este joven matrimonio que tiene como propósito que sus tres hijos tengan alguna carrera, sobre todo universitaria ligada a su vocación.

Ojalá fuera apegada a la producción del café, a la preservación del medio ambiente o a la transformación de nuestro aromático grano, apunta don Tavo, quien tiene por objetivo mejorar la calidad de su producto y elevar el rendimiento, sin descuidar la preservación de la ecología.

Algunos de los productores de la zona como don Martiniano Moreno, mantienen dentro de sus cafetales una superficie importante de bosque y selva, porque las empresas que le adquieren el café orgánico no solamente exigen los certificados de que ahí no se utilizan agroquímicos, sino que el trato a los trabajadores es digno y por supuesto, que la producción es amigable con el medio ambiente y la misma gente.

La superficie que mantienen como reserva le da un valor extra a su café. Para el matrimonio de Tavito y Ermiselda, el café orgánico es buen negocio que podría mejorar todavía más, siempre y cuando les paguen por los servicios ambientales de sus propias reservas, como el de sus cafetales. Éste es un clamor que cada día más gente impulsa en la zona, empezando por la organización ""Cadena Uno"", que agrupa a unos 200 cafeticultores del sector social de esta región.

Ellos y cuando menos unas 25 agrupaciones más, claman lo mismo: el pago del bono de carbón de la naturaleza que ellos conservan, preservan y fomentan.

Ellos exploran alternativas agroecológicas que les permitan sacar mayor provecho a su tierra, evitar el deterioro de la misma, porque como dice la señora Ermiselda: ""educar a los hijos cada día cuesta más y las escuelas públicas cada vez están más saturadas"".

""Nadie puede cortar las aspiraciones de prepararse a los hijos. Por eso tenemos que trabajar y estar preparados para darle estudios al costo que sea, porque es lo que nos iguala a todos en el campo laboral"".

El bono de carbón, dice Tavito Macías Vázquez, ""nos puede ayudar a paliar la crisis que ahora vivimos, porque perder en promedio 40 por ciento de nuestra producción por el mal clima no es poca cosa"".

""Suman millones de dólares si sumamos las pérdidas de todos los afectados y hasta ahora no tenemos el acompañamiento de nuestras autoridades del sector, mientras en otros estados el censo está terminado y ya empezaron a repartir la ayuda"", sostuvo.

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