El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) informó que creó 11 nuevos Caracoles o Centros de Resistencia Autónoma y Rebeldía Zapatista (Crarez) -la mayoría serán sede de Juntas de Buen Gobierno (JBG)-, adicionales a los cinco que ya tenía desde hace 15 años, y 16 nuevos Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (Marez) en diversos municipios de Chiapas, con lo que ha pasado de 27 a 43.
“Ya rompimos el cerco”, dijo en un comunicado firmado por el subcomandante Moisés, al tiempo de señalar que “lo que ahora se da a conocer y es público, fue un largo proceso de reflexión y búsqueda. Miles de asambleas comunitarias zapatistas en las montañas del sureste mexicano pensaron y buscaron caminos, modos y tiempos”.
“Desafiando el desprecio del poderoso, que nos tacha de ignorantes y tontos, usamos la inteligencia, el conocimiento y la imaginación” y “después de años de trabajo silencioso, a pesar del cerco, a pesar de las campañas de mentiras y las difamaciones, a pesar de la Guardia Nacional, a pesar de las campañas contrainsurgentes, hemos crecido y nos hemos hecho más fuertes”.
Insistió en que “el cerco gubernamental quedó atrás, no sirvió y nunca servirá. Seguimos caminos y rutas que no existen en los mapas ni en los satélites, y que sólo se encuentran en el pensamiento de nuestros más antiguos”.
Explicó que los nuevos Caracoles tendrán su sede en los municipios oficiales de Ocosingo (4), Amatenango del Valle (2), Chicomuselo, Motozintla, Chilón, Tila y San Cristóbal de Las Casas.
“Entendimos, así, no sólo que los cercos y muros sólo sirven para la muerte, también que la compra-venta de conciencias de los gobiernos cada vez es más inútil. Ya no engañan, ya no convencen, ya se oxidan, ya se rompen, ya fracasan”, agregó el EZLN.
“Así salimos y el mandón quedó atrás, pensando que su cerco, cercados nos mantenía. De lejos vimos sus espaldas de Guardias Nacionales, soldados, policías, proyectos, ayudas y mentiras. Fuimos y regresamos, entramos y salimos. Diez, cien, mil veces lo hicimos y el mandón vigilaba sin mirarnos, confiado en el miedo que su miedo daba”, aseveró.
“Aunque con lentitud, como debe ser según su nombre, los cinco Caracoles originales (Oventic, La Realidad, La Garrucha, Roberto Barrios y Morelia) se reprodujeron después de 15 años de trabajo político y organizativo, y los Marez y sus JBG también tuvieron que hacer crías y ver que crecieran. Ahora serán 12 Caracoles con sus JBG”.
Expresó que “este crecimiento exponencial, que hoy nos permite salir nuevamente del cerco, se debe fundamentalmente al trabajo político organizativo y el ejemplo de las mujeres, hombres, niños y ancianos bases de apoyo zapatistas, y a la política gubernamental destructora de la comunidad y la naturaleza, particularmente la del actual gobierno autodenominado Cuarta Transformación”.
Sostuvo que “las comunidades tradicionalmente partidistas han sido lastimadas por el desprecio, el racismo y la voracidad del actual gobierno, y han ido pasando a la rebeldía abierta o escondida. Quien pensó que con su política contrainsurgente de limosnas, dividiría al zapatismo y compraría la lealtad de los no-zapatistas, alentando la confrontación y el desánimo, dio los argumentos que faltaban para convencer a esos hermanos y hermanas de que es preciso defender la tierra y la naturaleza”.
El grupo rebelde afirmó que “la llegada de un nuevo gobierno no nos engañó. Sabemos que el mandón no tiene más patria que el dinero, y manda en el mundo y en la mayoría de las fincas que llaman países’”.
“Sabemos también que la rebeldía está prohibida, como están prohibidas la dignidad y la rabia. Pero en todo el mundo, en sus rincones más olvidados y despreciados, hay seres humanos que se resisten a ser devorados por la máquina y no se rinden, no se venden y no claudican. Muchos colores tienen, muchas son sus banderas, muchas las lenguas que les visten, y gigantescas son su resistencia y su rebeldía”.
Señaló que “el mandón y sus capataces construyen muros, fronteras y cercos para tratar de contener ese que dicen que es un mal ejemplo, pero no lo pueden hacer, porque la dignidad, el coraje, la rabia, la rebeldía no se pueden detener ni encerrar. Aunque se escondan detrás de sus muros, sus fronteras, sus cercos, sus ejércitos y policías, sus leyes y decretos, esa rebeldía llegará a pedirles cuentas tarde o temprano. Y no habrá ni perdón ni olvido”.
Subrayó: “Sabíamos y sabemos que nuestra libertad sólo será obra de nosotros mismos, los pueblos originarios. Con el nuevo capataz en México, siguió también la persecución y la muerte: en apenas unos meses una decena de compañeros del Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno, luchadores sociales, fueron asesinados. Entre ellos, un hermano muy respetado por los pueblos zapatistas: Samir Flores Soberanes, ultimado después de ser señalado por el capataz que, además, sigue adelante con los megaproyectos neoliberales que desaparecen pueblos enteros, destruyen la naturaleza, y convierten la sangre de los pueblos originarios en ganancia de los grandes capitales”.












