El 2009 será un ano difícil

En 2008 terminará el ciclo de vacas gordas para las finanzas públicas mexicanas. Después de que el precio del petróleo alcanzó este ano un máximo histórico de 132.71 dólares por barril y promediara cerca de los 100 dpb, lo que permitió compensar en los ingresos públicos y las cuentas externas las caídas tanto en la producción como en las exportaciones de crudo, la economía mexicana tendrá que ponerse las pilas para enfrentar las condiciones adversas que se avizoran.

Cada vez que se cree que la crisis financiera en Estados Unidos (EU) está por tocar fondo, surgen nuevos quebrantos, los cuales están transformando el paisaje del sistema financiero. Esta semana tocó nuevamente a los bancos de inversión: Lehman Brothers, al declararse en quiebra por no poder concretar su venta a Barclays que pedía una facilidad crediticia a la Reserva Federal, y la fusión de Merril Lynch con Bank of America.

Lo nuevo en esta ocasión fue que la Reserva Federal negó apoyar a Lehman, cuando meses antes dio su apoyo a Bear Stearns; ahora intervino con un crédito superior a los 75 mil millones de dólares para apoyar la liquidez de la aseguradora AIG, bajo la justificación de que es una institución financiera demasiado grande y demasiado interconectada para dejarla quebrar. Ya en semanas pasadas el Departamento del Tesoro había decidido estatizar de facto a los grandes intermediarios de hipotecas, que eran instituciones con patrocinio gubernamental.

Este panorama tan sombrío no genera expectativas positivas para la economía mexicana. Ya en 2008 esta crisis, que aún no se ha manifestado técnicamente en una recesión, le ha costado a la economía mexicana cuando menos un punto porcentual en el crecimiento del producto interno bruto (PIB), como lo revela el documento de Criterios Generales de Política Económica para 2009 preparado por la SHCP...