El 70% de la madera que consume el mercado nacional es de procedencia ilegal, estimó el delegado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Chiapas, Amado Ríos Valdéz, al destacar a Altamirano como un municipio que transforma su producción de ilegal a legal.
Al citar el diagnóstico nacional que realizó la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y que fue dado a conocer por su titular, Guillermo Haro, hace casi un mes, estableció que “el 70 por ciento de la madera que se maneja en México, es ilegal”.
“Eso quiere decir que lo que compramos de papel, lápices, muebles, pisos, lambrines, polines, etcétera, es ilegal”, afirmó.
“Evidentemente en este asunto contribuimos todos de alguna manera: tanto como el que compra lo más barato que encuentre, como el que vende, porque consume madera ilegal”, añadió.
“Y en todo esto hay un “mercado negro” que mueve tantos recursos que lo ubican como el tercer lugar en México en cuanto a ingresos provenientes de la delincuencia organizada, detrás del narcotráfico y el tráfico de vida silvestre”, refirió.
Este tema, admitió, es muy complejo. Intervienen muchos actores, muchas instancias, muchos propietarios: la mayoría de dueños en el país son ejidos y comunidades; en Chiapas, la gran mayoría, el 90%, son ejidos y comunidades que incluyen desde el que vende, la transforma y el que la compra como producto final”.
Este comercio ilegal comienza porque hay gente que se dedica a comprar madera al ejido, la comunidad falsifica la documentación legal o se arriesga al transportarla sin ninguna papelería oficial, ante la escasa vigilancia de las autoridades.
El funcionario federal explicó que el comercio ilegal de madera, en la cadena de valor, presiona en forma negativa al mercado local, porque obliga al dueño del bosque a vender a quienes le ofrecen todo el proceso al menor costo.
Además, dijo, la presión en términos medioambientales, es negativa en todos los sentidos, porque no existe la planeación del aprovechamiento forestal sustentable y esas extensiones arboladas se pierden para siempre, porque se erosiona el suelo y “no se recuperan los árboles que se van cortando: llegan, arrasan y se van. Y punto”, expresó.
“En Chiapas, la base de la pérdida de bosques es precisamente, la deforestación, debido a esta actividad ilegal; es un tema económico, social y de seguridad nacional”, apuntó.
“Es un tema de seguridad nacional porque el país pierde sus bosques, su riqueza y su capital natural, la oportunidad de mantener de sus bosques a generaciones enteras”, apuntó.
“Es un problema que no puede enfrentar solo el sector ambiental”, reconoció.












