Cada 7 de abril se conmemora el Día Mundial de la Salud, mismo que fue establecido para recordar la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948. Otra de las finalidades fue para concientizar sobre la importancia de la salud. Bajo el lema “Mi salud, mi derecho”, este año se enfatiza en el derecho fundamental de todas las personas a recibir atención médica adecuada.
De acuerdo con la OMS, al menos el 30 % de la población mundial no puede acceder a servicios de salud esenciales, existiendo importantes desigualdades que afectan a quienes se encuentran en los entornos más vulnerables.
Para el 2020 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) registró que aproximadamente 33 millones de personas en nuestro país no cuentan con derechohabiencia o afiliación a servicios de salud públicos o privados, cifra que en el 2010 fue de 38 millones.
Especialista
El doctor Sergio Hernández, médico nefrólogo, comentó que se debe garantizar el derecho a la salud especialmente para aquellas que viven con enfermedad renal crónica (ERC), una condición que se encuentra entre las diez principales causas de mortalidad en México.
Enfatizó la importancia de la prevención y el tratamiento temprano de la enfermedad para mejorar significativamente la vida de los pacientes y disminuir la carga para el sistema de salud.
“La enfermedad renal crónica no solo afecta la salud del paciente, sino también su bienestar emocional, su capacidad para trabajar y, por ende, el sustento para su familia, debido a lo caro del tratamiento en el ámbito privado”, apuntó.
La enfermedad renal crónica lleva consigo varios retos, desde el desafío de obtener diagnósticos oportunos hasta la lucha por acceder a tratamientos de calidad y excelencia médica.
Cifras duras
Este escenario provoca una brecha preocupante en el derecho a la salud, especialmente en un país donde la diabetes presenta una prevalencia del 18 % en la población adulta, lo que equivale a 14.6 millones de personas.
Asimismo, se estima que el 47.8 % de los adultos mexicanos, unos 39.7 millones, sufren de hipertensión.
Por ello, enfatizó que la detección oportuna mediante análisis de sangre y orina, junto con el manejo adecuado de las condiciones subyacentes, puede significar una diferencia sustancial en la progresión del padecimiento renal.
El especialista Sergio Hernández dijo que se debe fortalecer más la salud pública y con ello proporcionar una cobertura que garantice a todos los pacientes el acceso a la atención médica y los tratamientos necesarios, para cumplir así con su derecho fundamental de acceso a estos servicios.
Es fundamental que los gobiernos y las organizaciones trabajen juntos para garantizar que la atención primaria de este servicio esté disponible para todos, y que también cada persona tome medidas de autocuidado para mejorar su salud y bienestar.












