El acecho del pasado: CHIAPAS

El acecho del pasado: CHIAPAS

Publicado el 14 de enero de 2006Pablo, el gobernante sin títuloAgencias / CPLuego de cinco años de incertidumbre, el gobernador Pablo Salazar Mendiguchía, ya tiene título de abogado, informó la Secretaría de Educación Pública (SEP), luego de una solicitud presentada, vía correo electrónico, en el marco de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental

Luego de que en junio de 2000, cuando era candidato de la Alianza por Chiapas, conformada por ocho partidos políticos, el reportero local Víctor Carrillo Caloca, reveló que era falso el título que ostentaba Salazar, éste rechazó la acusación, y dijo que era parte de la guerra sucia de sus adversarios para impedir que llegara al poder

Carrillo dio a conocer que el número de cédula profesional que ostentaba Salazar –745078, como egresado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)–, pertenecía en realidad a María Leticia Altúzar Coello, psicóloga egresada de la Universidad Autónoma de Morelos.

Sin embargo, Salazar no cumplió su promesa, en el sentido de que, luego de las elecciones del 20 de agosto de ese año, daría a conocer pruebas de que era auténtico su título de abogado. Posteriormente, dijo que lo haría después de su toma de protesta, el 18 de diciembre. Pero, cinco años después, no lo había hecho aún.

Con base en la ley de transparencia, el columnista Miguel González Alonso presentó una solicitud, vía correo electrónico, a la SEP, en la que pedía informes sobre el número del título profesional expedido a nombre de Pablo Abner Salazar Mendiguchía, así como la fecha del examen profesional, los nombres del rector y sinodales el día del examen y lugar donde se realizó.

La SEP le respondió que, según la Dirección General de Profesiones, existe registro de un título profesional a nombre de Pablo Abner Salazar Mendiguchía, que le ampara la licenciatura de derecho, notario y actuario.

El documento precisa que el título fue expedido el 15 de febrero de 2001; es decir, más de dos meses después de que Salazar tomó protesta como gobernador del estado.

Según el expediente, en poder de la SEP, el examen profesional se realizó el 28 de agosto de 1978.

“En el acta de examen profesional no aparece el nombre del rector, por lo cual le sugerimos dirija su pregunta a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, institución donde sustentó el examen profesional de mérito. El nombre de los sinodales que aparecen en el acta de examen profesional son los de Eduardo Langle Martínez, Víctor Manuel Jara y Yánez y Eleazar Maldonado Cisneros, presidente, secretario y vocal, respectivamente. El lugar donde realizó el examen profesional fue la ciudad de Puebla de Zaragoza”, dice la respuesta de la Unidad de Enlace, de la SEP

Roberto Domínguez Cortés y Miguel González Alonso, editorialistas del diario Cuarto Poder, donde se denunció el caso, han dejado entrever que Salazar fue “ayudado” por el entonces rector de la BUAP, Enrique Doger Guerrero, para agilizar el trámite de su titulación, aun cuando no cursó las materias, según documentos públicos

prestanombre

Sobre la noticia del título falso de Pablo Salazar, que se le adjudica a Víctor Carrillo Caloca, existe fundada versión de que él solo prestó su nombre, pues la acuciosa investigación y mérito corresponden a un distinguido abogado chiapaneco. Se dijo que el periodista únicamente recibió beneficios por sacar la cara. Tiempo después, el mismo Carrillo Caloca sería acusado de conducta inapropiada con sus alumnas en la Universidad Autónoma de Chiapas, y se desconoce si esa situación se repitió en la Universidad Valle de México (una prestigiosa institución privada en la que, por lo mismo, los padres de familia pagan colegiatura por la calidad educativa y seguridad e integridad de sus hijas) en donde también prestó sus servicios, denuncias que incluso le hicieron públicas sus propios colegas columnistas en medios de comunicación de Tuxtla Gutiérrez. Algo que en su momento fue ignorado por las autoridades, tanto universitarias como del fuero común, pese a la gravedad de la situación.

Anécdota

Es conocido que -en el contexto referido- durante un evento de Pablo Salazar, a Carrillo Caloca la multitud le rompió su cámara. “Pablo, me rompieron la cámara” gritó en repetidas ocasiones hasta que alguien lo llamó y después se supo le habrían dado -presuntamente- un millón de pesos por la cámara y abandonar la labor periodística contra PSM.