Marco González * CP. Cuando menos unas 200 comunidades de la región Sierra sufren desabasto de agua, principalmente en su cabecera regional, que durante el estiaje el vital líquido llega a las casas una vez cada tres o cuatro semanas. Ese es el principio de un grave riesgo para más de dos millones y medio de chiapanecos, advierten algunos especialistas.
Desde finales de los 80 se ha venido advirtiendo sobre los problemas de la escasez del agua en las partes altas de la Sierra Madre de Chiapas, una de las zonas más devastadas tanto por la tala, los incendios forestales como por los derrumbes y donde menos recursos para la reforestación se han invertido.
A la par el crecimiento poblacional está generando esta crisis por el vital líquido, señala el doctor Rafael Calderón Arozqueta de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Este fenómeno, no es privativo de Chiapas, sino de todo el país en donde la viabilidad de varias ciudades está en riesgo.
En el caso particular de Chiapas, donde se tiene más del 30 por ciento del agua superficial del país, resulta inusitado que algunas de sus comunidades tengan sed, sin embargo, es algo recurrente, apunta el doctor Cecilio Marroquín, quien advierte que después seguirán algunas otras ciudades, sobre todo de mucho crecimiento como el caso de San Cristóbal de las Casas.
Basta con ver los crecimientos poblacionales y el agotamiento de las fuentes de aprovisionamiento para comprender que el problema es grave, tanto estatal como nacional. Si bien Chiapas todavía puede echar mano de sus mantos subterráneos, éstos todavía no están bien localizados, dice Marroquín.
Urbanización y deforestación
Conforme se acentúen los fenómenos de urbanización y deforestación, el problema del abasto de agua será mayor, señala Calderón Arozqueta. Por ello se debe apostar por una agricultura de conservación o agroecológica, sustentada en la preservación del medio ambiente y la cual es altamente rentable en lo económico y en el cuidado de la naturaleza.
Sin un apoyo real hacia la producción de la agricultura orgánica, aunado a los problemas del cambio climático, los problemas para entidades del trópico húmedo pueden ser catastróficos, porque muchas de las personas no están acostumbradas a sobrevivir en condiciones de semi o áridas totalmente, señala Marroquín.
La gente del campo e indígena se está volcando hacia las zonas urbanas y eso también está generando tensión social por las desigualdades, por lo que urge instrumentar políticas de desarrollo todavía más agresivas para las regiones más rezagadas.
Y si bien se ha reducido el ritmo del crecimiento poblacional en Chiapas y son miles los que han abandonado el estado para ir a probar suerte en Estados Unidos, principalmente, todavía hay zonas donde el control natal es letra muerta y las familias tienen hasta una docena de hijos o los que Dios quiera, advierte Alfredo Zavala Lazcano, maestro de sociología de la UNAM.
Para muestra un botón, comenta el también investigador chiapaneco: en el país, entre 1990 y 1995 la población creció 9.9 millones de personas, la cifra es similar al total de habitantes en Ecuador, Grecia, Suecia o Austria y duplica, prácticamente a las de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Libia, Dinamarca, Noruega o Israel.
Aunado a esto se ha depredado a la naturaleza. Se han arrasado bosques, selvas y manglares. En Chiapas, antes la Selva Lacandona o Desierto de los Lacandones era 10 veces más de lo que queda ahora. Apenas un suspiro, dijera el poeta.
Cada año se pierden miles de hectáreas de arbolado adulto en Chiapas por la codicia humana y una mínima parte por la necesidad de la gente. La erosión hídrica arrastra hasta 90 toneladas de tierras cultivables por falta de raíces, yerbas y arbustos. Queda poca cobertura vegetal, en tanto en los foros y congresos ecológicos se gastan cientos de millones de dólares analizado la situación de las deforestación, el cambio climático y la falta de agua y hasta de alimentos, mientras para sembrar árboles y preservar lo que nos queda, apenas se invierten centavos y casi siempre en tiempo de estiaje, dicen con ironía los entrevistados por Cuarto Poder.











