Marco González * CP. Ahora que paradójicamente aumentó el precio del café en casi 100 por ciento, las organizaciones sociales del sector viven horas de zozobra por un presunto desfalco millonario, la desaparición del Consejo Mexicano del Café, y porque el grano aromático dejó de ser de interés público para las autoridades.
Ahora el abandono será total y con ello se pone en riego el ingreso anual para Chiapas de unos 240 millones de dólares.
La otrora fortaleza de la economía y de la estabilidad social chiapaneca agoniza, en tanto el mercado de lo justo anuncia un piso financiero internacional- para la adquisición de este aromático grano - por más de 8 mil 400 millones de dólares.
Bien dice el refrán popular que cuando el pobre tiene para carne, es porque es vigilia y justamente, ahora, cuando se ha alcanzado a recuperar el precio del café y rebasa los mil cien pesos el quintal (cuando anteriormente alcanzó, en el mejor de los casos, los 600 pesos), la producción chiapaneca - tanto del café orgánico como tradicional - es mínima.
A pesar del presunto fraude en el Consejo Mexicano del Café y la falta de apoyos de las autoridades, el sector social y privado, permanece en la total apatía, solamente unas cuantas voces advierte sobre el sombrío panorama económico, social y ecológico de este cultivo.
Durante más de un siglo, la cafeticultura ha sido catalizador y factor de la paz social. Ahora, con este anunciado abandono de las autoridades, los problemas sociales, económicos, políticos, ecológicos y hasta culturales se agudizarán, senala Jorge Aguilar Reyna.
Las acciones actuales del gobierno son malas senales para el sector, agrega el también fundador de empresas exitosas del sector social como la ISMAM y Maya Magic. No es posible dejar colgado de la brocha a los cafeticultores a la mitad de la cosecha, enfatiza.
Mientras, para José Manuel Hernández Méndez, un pequeno productor de la zona serrana, el dejar en el desamparo a más de 180 mil cafeticultores de la entidad es una bomba de tiempo social que puede reactivar conflictos adormecidos en el agro chiapaneco.
La producción del café - al menos en Chiapas - se ha significado como un factor de paz social, porque de una u otra forma ha evitado el descontento. Ahora puede ser el detonante de la inconformidad aletargada, anade.
La actual situación de la cafeticultura acelerará la migración de miles de jóvenes chiapanecos hacia las maquiladoras en el norte de México, Estados Unidos y Canadá, poniendo en riego la seguridad nacional, al dejar abandonadas miles de parcelas en casi toda la entidad, pero fundamentalmente en los municipios fronterizos con Guatemala.
En el aspecto ecológico, la falta de apoyo de las autoridades, causará mayor aceleración del deterioro ambiental por el abandono y desaparición de los cafetales. Se acentuará la escasez del agua no solamente en los arroyos y vertientes de las zonas cafetaleras, sino también en gran parte de la entidad que podría afectar a más de dos millones y medio de chiapanecos.











