"Avisaín Alegría * CP. El amor es libertad. Las rejas que retienen su cuerpo no impidieron que su corazón volara y cabalgara desbocado por los valles de la imaginación, viéndose en los brazos de su amada. Por amor a ella se fugó hace un ano. Por amor a ella y su hijo piensa cambiar... se embriaga a diario por el poder del amor.
""Oh amor déjame contemplar tus ojos y besar tus labios que irradian fulgor de nieve, que entre la sombra de mi celda agoniza el enfermo a quien asistes.""
""Espejo de amor es tu alma, que apacible copia la santidad remota de los astros... pero tú no lo sabes.""
""Mi celda fría se bana ya de sombras. Sus muros, al igual que mi corazón. Te encuentro escondida en los continuos dolores de mi vida y pido la paz al escondido senor que mora en tu alma, pero no me escucha... porque no lo merezco... estoy perdido de amor.""
Estos versos son parte del poema titulado ""La sombra de mi celda"". El autor es Carlos Javier, un adolescente de 17 anos de edad.
Bajo los efectos del ""crack"" que lo compelía a robar, Carlos robó un celular hace 18 meses. Fue recluido en Villa Crisol. Las rejas eran insufribles. Afuera estaba su amada Nayeli, de 14 anos. El 31 de diciembre del 2007 no pudo más.
Loco por darle el abrazo de ano nuevo saltó los muros de cinco metros de altura. Se fugó. Fue recapturado días después, pero tuvo tiempo suficiente de sembrar en Nayeli la semilla de su amor. La embarazó.
Hoy Carlos suspira por Nayeli y su pequeno hijo.
- Voy a cambiar, por ellos -dijo el viernes 13 mientras daba los últimos toques al dibujo con el que participaría en el evento que celebró ayer Villa Crisol con motivo del ""Día de San Valentín"".
La promesa la repitió a su amada, durante la visita recibida ayer. El amor lo ha transformado y piensa regenerarse.
Al menos Carlos Javier tiene la opción de ver a su amada novia y a su hijo.
Julio no tiene la suerte de Carlos Javier. Él tiene tan cerca y a la vez tan lejos a su amada Carolina.
Julio es el cocinero de Villa Crisol. Carolina, la que cocina para las muchachas. El primer encuentro fue cuando Julio llevó la despensa al área de mujeres. ""Fue amor a primera vista"", dice Carolina, quien asegura que ama con locura a Julio.
- Sí, me visualizo casada con él-, dice a pregunta expresa.
Por supuesto que pienso seguir esta relación al salir de aquí, agrega al ser cuestionada.
Julio comparte el sentir de Carolina y dice que la relación va en serio.
Llevan ocho meses de noviazgo. La prueba del tiempo es apenas una de las tantas que han pasado, como el no poderse abrazar ni besar. 150 metros de distancia entre ambas villas y las mallas los separan.
Otra pareja que se dio un beso a través de la malla fue castigada con reporte y una semana de disciplina.
Para Erick Adiel, otro interno, el amor así no ""tiene chiste"". El caso es manifestarlo con besos y abrazos, opina.
Julio y Carolina prefieren esperar. No correr*n riesgos. Han sido ocho meses de espera... les quedan dos anos más.
Y es que, de acuerdo al apóstol Pablo: ""El amor es sufrido, es benigno, no busca lo suyo, todo lo soporta... el amor nunca deja de ser.""
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