El artista urbano del retrato a punta de lápiz

El artista urbano del retrato a punta de lápiz

¡Sus manos crean arte! Amante del lápiz y el dibujo, Alfonso Zambrano Vázquez se ha convertido en un personaje citadino de uno los lugares emblemáticos de Tuxtla Gutiérrez: el Parque de la Marimba. Artista urbano en plenitud y ser humano soñador, en sus trazos ha retratado a miles de personas de todo el país y también del extranjero.

Ataviado en pantalones de mezclilla, camisa manga corta y sombrero, Poncho, como lo conocen muchos habitantes de la capital, dedica cerca de seis horas a realizar una de las pasiones que desde pequeño le llamaron la atención: retratar.

Un banco, decenas de lienzos y lápices de dibujo son sus acompañantes en ese lugar que se ha convertido en su segundo hogar; empleado en una dependencia federal por las mañanas, Zambrano Vázquez, platicó con Cuarto Poder su sueño de viajar a Europa para perfeccionar su técnica y cumplir así uno de sus más grandes anhelos: hacer retratos en aquel continente y estudiar en la perfección de su técnica.

La entrevista se realizó con el fondo musical de una marimba que entonaba “Devórame otra vez” y ante la mirada de decenas de curiosos, que de reojo, veían la obra de este tuxtleco enamorado del arte.

Su afición por el dibujo la descubrió desde muy pequeño, fue algo con lo que nació, con el paso de los años, entendió que esta era una herramienta para abrirse paso, gracias a la facilidad para plasmar diversas imágenes, pudo conocer muchos lugares, más del 80 por ciento de la República la ha recorrido, en todas ha dejado constancia de esta labor que lo atrae y sumerge en distintas dimensiones.

Realizar un retrato le lleva 30 minutos, tiempo en el que se mete en el papel de artista, sin embargo, no le da importancia a que lo cataloguen de esa forma, ese, es un trabajo como cualquiera afirma y quienes lo contratan, al final emiten un criterio de lo que con sus manos llega a crear.

¡Dicharachero, bonachón y platicador! No se autoelogia, por el contrario, el don que tiene de crear arte plástica, lejos de verse como un dechado de virtudes, asume que éste es un trabajo como cualquiera, por el que tiene que dejar contento a quienes desembolsan 50 pesos para plasmarlos en un lienzo.

Alfonso o Poncho, se ha convertido en parte de la mancha urbana del parque de La Marimba, “hey, eja, una sonora carcajada” es su respuesta a los saludos de quienes pasan y tocan su espalda en señal de reconocimiento.

“Llego desde las seis de la tarde y me voy hasta casi pasada las once de la noche, esta actividad me ha servido de mucho, he conocido a muchas personas, tanto de aquí como de otros estados, el mayor pago es que les guste lo que hago”, aseguró.

En los días que llegan muchos visitantes, llega a realizar entre 10 y 12 retratos. Durante los nueve años que lleva en el parque, han sido innumerables los trabajos que ha realizado, pero se acuerda de uno, el de un hombre entrado en años, creador de música de marimba que le dio 250 pesos cuando le entregó el trabajo, fue un reconocimiento a lo que hace.

Confiesa que muchas ocasiones no se siente satisfecho con su propia obra, porque quisiera que todo saliera a la perfección, desafortunadamente, muchas de las personas no colaboran, algunos por pena a las burlas, otras por cansancio, por eso siempre trata de colaborar con quienes tiene enfrente.

Confiesa que cuando dibuja y traza un rostro, se mete en el papel, se concentra, durante la labor los clientes conversan, responde por instinto, pero en el fondo es como si estuviera en otro lugar, se olvida de su alrededor, ese es el éxito de su labor.