Omar Nafate López, jefe de la Unidad de Neuropsiquiatría del Hospital de Especialidades Pediátricas (HEP) de Tuxtla Gutiérrez, informó que el autismo se ha convertido en la segunda causa de atención médica apenas después de los pacientes con cáncer, pues hasta el final del año pasado se tenía un registro de 68 niños diagnosticados con este trastorno mental.
El especialista destacó que el nosocomio infantil de la capital chiapaneca es uno de los primeros de todo el país, que realiza un diagnóstico categórico, dimensional, lo que ofrece a los pequeños tener mejores expectativas de vida.
En cuanto a la prevalencia, explicó que en México uno de cada cien niños nacidos vivos presenta trastorno autista, además de que muchos de ellos no son diagnosticados de manera oportuna, por lo que el número de especialistas para atenderlos aún es suficiente, lo que se convertirá en un problema si se considera que está aumentando esta condición entre la población.
“De abril a diciembre del año pasado registramos 68 pacientes de los cuales 52 son trastornos del espectro autista de bajo rendimiento, ocho de alto rendimiento, tres con asperger y cinco con síndrome de Rett; lo que nos ha llevado a hacer un diagnóstico categórico, dimensional y que les ofrece una mejor calidad de vida a los pacientes y son diagnosticados por la escala K-SADS-PL2009”, comentó.
El especialista explicó que el autismo es una discapacidad permanente del desarrollo que se manifiesta a partir de los tres primeros años de edad, además la tasa del autismo en todas las regiones del mundo es alta y tiene un impacto considerable en los niños, sus familias, las comunidades y la sociedad.
Nafate López abundó que desde el 2014 el Hospital de Especialidades Pediátricas habilitó la Unidad de Neuropsiquiatría Infantil, la cual tiene como objetivo atender, principalmente, los trastornos del neurodesarrollo (espectro autista) y los trastornos por déficit de atención con hiperactividad, siendo este la primera causa de consulta externa y la segunda los del espectro autista con relación a los trastornos mentales y del comportamiento.
Sin embargo dijo, es necesario que las familias pongan especial atención a manifestaciones en el niño como: no dirigir la mirada al hablarle, no responder al nombre, no señalar, no imitar juegos, aislarse socialmente y retraso en el desarrollo del lenguaje, pues podrían ser in un indicador de que el menor presenta espectro autista, por lo que debe acudir a un especialista para su abordaje, diagnóstico y tratamiento.












