El bosque es vida

"Jean Meyer/ El Universal. Hace dos meses los periódicos anunciaron a los abrumados habitantes de la ciudad de México que ""posponen reforestación en la ruta de la Línea 12 del Metro en construcción"". Y la procuradora ambiental (y del ordenamiento territorial: PAOT) anunciaba que la restitución de los árboles podría iniciar hasta 2011, aun cuando se retiren en 2009 entre 5 mil y 10 mil árboles, a lo largo de 25 kilómetros: ""No hay impedimentos legales para ello y no hay diferencia con que se planten un ano después"". zUn ano? Dos, a lo menos.

Luego la PAOT nos dio clase al afirmar tranquilamente que ""no existen argumentos científicos que determinen con exactitud los servicios ambientales que ofrecen los árboles"". Y zcómo cree usted que concluyó? Que había que emprender una campana de información permanente entre los vecinos ""para evitar el encono social debido a la falta de conciencia ambiental entre los habitantes de Iztapalapa. A pesar de ser una de las zonas con menor densidad de áreas verdes y arbolado, extranamente aquí nos encontramos con que la mitad de la población no quiere tener árboles fuera de su casa"". No solamente en Iztapalapa: zcuántas veces he oído a vecinos quejarse de que los árboles hacen sombra y a sus esposas decir que ""los árboles tiran basura""? Pues sí; claro, a las mujeres les toca tradicionalmente cuidar la limpieza de la casa y de la banqueta. Los catrines enemigos del árbol somos nosotros, pero en el campo muchos agricultores, igual que los campesinos de antes, y contra lo que siguen creyendo algunos convencidos de la sabiduría rústica, son enemigos mortales de los árboles y del bosque. En Brasil, tanto la agricultura moderna como la tradicional de tumba-quema-roza están acabando a gran velocidad con las inmensas selvas amazónicas. En Brasil y en todas partes, menos en la vieja Europa que ha reconstituido sus bosques en los últimos 150 anos.

Bien llevado, transformaría al campesino talamontes en empresario forestal y defensor del bosque contra las grandes companías madereras. Han sido exitosos tales programas en varias regiones de nuestro país. Se puede, con tales programas de reforestación, conservación, explotación racional, mejorar la situación económica de un sector de la sociedad, a la vez que preservar el agua, la tierra y el clima. Es algo sabido por todos los científicos e incluso por la sabiduría popular: cuando desaparece el bosque, la tierra se erosiona y las lluvias disminuyen hasta retirarse y todo termina en estepa o desierto.

El 21 de marzo de 1817, Chateaubriand, el inmortal autor de las Memorias de ultratumba y de El genio del cristianismo, dio en la Cámara de los Pares de Francia su ""Opinión sobre la Ley de Hacienda"". Después de senalar que había algunos puntos criticables en este proyecto de presupuesto, dijo que lo hubiera votado si no se hubiese topado con el título XI sobre los bosques del Estado: el gobierno pretendía vender parte de dichos bosques, unas 150 mil hectáreas, para reducir el déficit. Y nuestro Chateaubriand se encendió y echó un discurso.

Es una defensa admirable del bosque, con argumentos de una actualidad formidable. Propone para su conservación que sea vendido únicamente a los ayuntamientos para beneficio de la economía y de la salud de sus habitantes.

""Francia conservaría con sus bosques la fuente de sus ríos y las tradiciones de sus pueblos (...) se aumentaría sobre la tierra de Francia los bienes comunales, resto valioso de la legislación romana (son nuestros ejidos, nota de J.M.)"". Si no se hace veremos sin emoción formarse de nuevo esas companías, conocidas durante la Revolución como ""companías negras: tumbarán los bosques de nuestros antepasados y tendremos suerte si algunos cerros nuestros conservan una docena de estos robles, antiguo honor de nuestra patria, como el Monte Líbano ensena los 19 cedros que quedaron de pie en su cima. Y sin embargo, senores, no ignoramos la utilidad del bosque"".



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Profesor investigador del CIDE

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