El cambio

Apenas este miércoles el Pleno de la Comisión Permanente de la Cámara Diputados aprobó un exhorto para agilizar los programas sociales en la región sur-sureste, en la cual se halla esta entidad. En el dictamen se destaca que Chiapas y otras cuatro entidades son las de mayor rezago educativo del país. Se indica que esta región, no obstante que comprende el 28.2 por ciento de la población nacional, únicamente genera el 17.5 por ciento del Producto Interno Bruto.

Con casi 4.8 millones de habitantes, tiene el mayor porcentaje de población que habla exclusivamente alguna lengua indígena: 36 de cada 100 pobladores.

El estado no se encuentra en los estándares del Tratado de Libre Comercio. Es una región con gran atraso económico, jurídico, cultural, material, industrial, hizo notar un investigador del Tecnológico de Monterrey.

La entidad participa con el 1.9% en el Producto Interno Bruto de México. El 32.8% de su población vive en pobreza extrema, que es el nivel más elevado de todas las entidades de acuerdo con la medición del Coneval.

En Chiapas se ubican seis de los 10 municipios con mayor porcentaje de población en situación de pobreza, según cifras del Coneval: Aldama, (97.3); San Juan Cancuc, (97.3); Chalchihuitán, (96.8); San Andrés Duraznal, (96.5); Santiago el Pinar, (96.5); Sitalá, (96.5).

No obstante lo anterior, el gobierno sabinista hizo el peor papel en materia de economía, pero no sólo eso, sino que acostumbró a ciertos sectores de la población que están en situación opuesta a la que se indica arriba, a canonjías, prebendas, dádivas y hasta sinecuras, es decir, espacios de supuesto trabajo pagados sin hacer prácticamente nada. En justicia esto deberá terminar, por respeto a esos sectores de la población que están demandando apoyo del actual gobierno estatal.

El actual es un tiempo de austeridad, y quienes se acostumbraron a recibir dinero a manos llenas y todo tipo de regalos en especie sin hacer nada, pues deberán comprender que es un imperativo moral en la actual administración, redireccionar todos los esfuerzos y todos los recursos hacia quienes en verdad necesitan del apoyo del gobierno.

Las acciones del gobierno estatal, sobre todo ante la grave situación de escasez de dinero, pero también frente al cúmulo de críticas que se lanzan ahora a la pasada administración, no deberá temer a reacciones de quienes fueron acostumbrados a las mencionadas canonjías y prebendas, pues primero está el deber, en este caso atender a los chiapanecos que se hallan en una precaria situación agudizada al extremo por una mega deuda que consume los pocos recursos de las participaciones federales.

De hecho, de haber reacciones, lo único que mostrarán es a los chiapanecos que no tienen voluntad de sumarse al trabajo no sólo de la actual administración estatal, sino al del Gobierno de la República, pues la Cruzada Nacional contra el Hambre va exactamente en esta dirección.