Por todo el camino que conduce al relleno sanitario de Proactiva, en el ejido Emiliano Zapata de Tuxtla Gutierrez, se pueden observar montículos de basura regados a las orillas del camino debido a la negatividad de la empresa de permitir el acceso a camiones particulares para depositar los desechos.
Metros antes de llegar a la entrada se puede observar que la basura del relleno sanitario está llegando al límite; ésta ha comenzado a rebasar el depósito por lo que se asemeja más a un basurero a cielo abierto, los desechos comienzan a brotar y descender de la colina donde la depositan.
Esa empresa se ha negado a recoger los desechos del Centro de la ciudad, una situación que va a empeorar en virtud de que Proactiva ha dejado de brindar el servicio en distintos puntos de la ciudad y en un momento dado podría cancelarlo totalmente.
Los alrededores del relleno sanitario se han convertido en una especie de basurero clandestino, debido a la gran cantidad de desechos que Proactiva abandona.
“El camino hacia el relleno sanitario se ha llenado aún más de basura, la gente se desespera de estar esperando y la tira en el camino. La basura en el relleno está apilada a cielo abierto, demostrando que no tiene un proceso debido”, señalaron personas a las que se les impidió el paso al tiradero.
Si bien no se permitió el ingreso al relleno sanitario, se procedió a caminar por los alrededores del sitio donde se encontraron señas de desagüe de lixiviados, residuos de los desechos orgánicos y de objetos electrónicos, los cuales son tirados hacia el suelo del predio aledaño.
Estos residuos son altamente contaminantes para el medio ambiente debido a sus componentes de metales pesados, altamente tóxicos. A esto se añade las grandes cantidades de basura tirada en los alrededores, que Proactiva se niega a recoger a pesar de estar a escasos metros del relleno.
“La contaminación de los mantos acuíferos de la zona se debe a que Proactiva utilizó explosivos, violentado una norma establecida por el entonces Instituto de Historia Natural, ahora Semahn”, denunciaron vecinos del lugar.
Por otra parte, la empresa no cuenta con una planta tratadora de aguas residuales, incluso las membranas de plástico utilizadas para tapar la basura depositada en las celdas se encuentran tiradas por todos los alrededores de la zona.
Con todo ello Proactiva viola tres cláusulas importantes del contrato: daños a terceros, no contar con los servicios necesarios y contaminación al medio ambiente; los cuales son meritorios para rescindir el contrato con el ayuntamiento capitalino.
Cabe señalar, que esta empresa no puede dejar el cien por ciento de la basura abandonada en Tuxtla Gutiérrez, ya que sería un cuarto punto violatorio dentro del contrato.
Los vecinos del relleno sanitario consideraron que las autoridades deberían de ir buscando otro terreno, ante una determinación de la Fiscalía Ambiental para clausurar el actual.
Chantaje
La secretaria general del Ayuntamiento, Magda Jan Arguello, por su parte dio a conocer que la empresa Veolia-Proactiva en su afán de presionar y chantajear a las autoridades con la presunta deuda, suspendió la recolección de basura en nuevas rutas de la ciudad.
Ello aparte de evitar el acceso de los vehículos habilitados del Ayuntamiento, para recolectar la basura, al relleno sanitario y al centro de transferencia.
Acusó que esa empresa lastima y perjudica a la ciudadanía tuxtleca al no brindar el servicio, lo que considera que se trata de “una medida de chantaje y extorsión” al Ayuntamiento.
Estableció que esa empresa quiere cobrar 30 millones de pesos adicionales, por un aumento ilegal a la tarifa autorizada en 2010 de 20.74 pesos por tonelada.
Asimismo ha mostrado serias deficiencias, anomalías e incumplimientos del contrato, aparte de pretender cobrar una deuda heredada de 120 millones de pesos.
Apuntó que se han iniciado mecanismos legales para rescindir el contrato, al considerar como ilegal dejar de recolectar la basura en la capital, provocando una seria afectación ambiental y a la salud de los ciudadanos.












