El debate que sí importa

"En las últimas dos semanas nos hemos sumergido en un debate acalorado sobre los orígenes del crimen organizado y los responsables de su auge y violencia. Culparon algunos a los gobiernos del PRI mientras que otros atribuyeron el recrudecimiento de la acción criminal a los últimos dos gobiernos federales del PAN. Después de las acusaciones y las malas palabras, pensemos: zde qué nos ha servido esta discusión? El presidente Felipe Calderón, en entrevista, concluye: ""Hay que entrarle parejo, es una corresponsabilidad y tiene que ser asumida así"".

Es difícil pensar en alguna ganancia derivada de las recriminaciones. El crimen es, al mismo tiempo, uno de los factores de mayor preocupación de la ciudadanía y el principal frente de acción del presidente Felipe Calderón; debería aprovecharse el momento para conciliar una verdadera estrategia conjunta que pase por un acuerdo inicial en los diagnósticos. Un primer paso que aún no hemos dado.

Quizá la clase política nacional pueda seguir en ese sentido el ejemplo del logro que significó que en los últimos anos el gobierno de Washington reconociera, junto con parte de los dos grandes partidos de Estados Unidos, que la responsabilidad por la violencia en México es también de ellos, cosa nunca antes admitida por el vecino del norte. Como todos los cambios de mentalidad, éste tuvo sus trabas y aún conserva lastres, pero implicó un avance que se tradujo en acciones a través de pactos binacionales como la Iniciativa Mérida.

De la misma manera, los opositores dentro de México, el gobierno federal incluido, deben entender: ""Lo que está en juego es la seguridad de los mexicanos, el costo de no hacerlo (combatir el crimen) es infinitamente mayor porque implica la pérdida del territorio o la pérdida de la propia capacidad del país de determinar su destino"". Con estas palabras el presidente Calderón define dos cosas: una, la necesidad de comprometerse con este tema, y dos, la urgencia de tomar medidas conjuntas por el enorme peligro que implicaría postergar grandes y concertadas acciones nacionales en torno al asunto.

""No basta desde luego la voluntad política, pero no puede hacerse nada si no hay esa voluntad; parece un matiz, una trivialidad, una obviedad, pero no es así"", anade el mandatario.

Es claro que necesitamos menos reparto de culpas y más comunión en las estrategias para erradicar la violencia en el país; ese es el mensaje más importante lanzado por el jefe del Ejecutivo.

El debate abierto es sano, pero más sano es llegar a conclusiones conjuntas. Todos los partidos han hecho mal su tarea: el PRD en Michoacán, el PAN en Baja California y el PRI en Chihuahua. No hay manera de asegurar que un partido sea mejor que otro para lidiar con este problema. En todo caso, el corazón del problema radica en la falta de cooperación entre los partidos políticos.

Urge definir de común acuerdo hasta dónde involucrar al Ejército. Hasta dónde es necesaria una Guardia Nacional. zCentralizamos el combate al crimen organizado en la Federación o repartimos responsabilidades con estados y municipios? zAvalamos la suspensión de garantías en las zonas dominadas por el narcotráfico?

Obtener respuestas puntuales a esas preguntas requiere pasar de la disputa declarativa al debate sustantivo, para después avanzar todos, sin dudas ni cuestionamientos, hacia un mismo rumbo. (El Universal)

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