El deber de EU contra el narco

"Ya sea que se esté ganando o no la guerra contra el narcotráfico -es imposible determinarlo con base en la cantidad de muertos- es incuestionable que este es el momento de mayor afectación contra los cárteles mexicanos. El mérito de Estados Unidos en esto es mínimo en contraste con su responsabilidad.

Es cierto lo dicho por el presidente Calderón: el narcotráfico ""se fue acumulando, anidando, tolerando, durante anos, quizá décadas"". ""Estamos enfrentando el problema; no lo estamos eludiendo, como pudo haber ocurrido en el pasado"".

En ese sentido, México tiene el deber de erradicar el crimen organizado con o sin ayuda de su vecino del norte. La estrategia no puede fiarse de lo que hagan otros países por importantes que sean en el problema.

Los legisladores de Estados Unidos tendrían que darse cuenta que la ayuda no es para México, sino para la región en la cual su país está inmerso.

Se agradecen por tanto las declaraciones condescendientes que emite en una entrevista el líder de la mayoría demócrata en el Senado de EU, Harry Reid.

""Ahora más que nunca debemos fortalecer nuestra cooperación mutua para poder abordar este problema de una manera efectiva"", dijo.

También acaba de hacer un guino a este país el candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, cuando afirmó a un diario chileno que México es su prioridad. Ambas son buenas senales, sólo eso.

Los discursos, las fiestas de 5 de febrero en la Casa Blanca y las fotografías de políticos estadounidenses con sombrero charro han sido una constante desde hace anos. Han demostrado simpatía de dientes para afuera con esta su nación vecina, pero pocas son las acciones para revertir el ""voraz"" consumo de enervantes de los estadounidenses -adjetivo usado por Reid- o el inmenso tráfico de armamento desde el norte hacia México.

El congresista asegura que están trabajando hacia una versión final de la Iniciativa Mérida. Ahora sí contendrá los intereses de ambas partes, dice. Más que 350 millones de dólares -útiles al fin y al cabo- se necesita un país vecino que haga su parte en la porción de territorio que le corresponde vigilar.

Mientras por prejuicios o tacanerías se carezca de una verdadera cooperación con México, los costos políticos y económicos de las soluciones -que demócratas y republicanos quieren evitar- aumentarán en la misma proporción que la creciente penetración del narcotráfico mexicano en suelo estadounidense. (El Universal).

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