El Día del discriminado

"Los mexicanos nos hemos vuelto expertos en hacer conmemoraciones de todo y a la vez en no resolver los grandes rezagos que motivan esas conmemoraciones. El presidente Calderón decretó el Día Nacional de la Lucha contra la Discriminación. Es buena noticia, aunque para que la efeméride tenga algún sentido deberá estar respaldada año tras año con acciones equivalentes al tamaño de la problemática.

Rodeado de representantes de distintos grupos vulnerables del país, el Presidente ratificará el compromiso del Estado mexicano contra los lastres económicos, sociales y culturales que reducen las oportunidades para las minorías. Hace nueve años fue reformada la Constitución de este país para incluir el principio de no discriminación. El mismo tiempo hace que se incluyó, en el artículo segundo de la Carta Magna, que nuestra nación está constituida también por indígenas cuyo derecho a la autodeterminación debe ser garantizado. Está claro que México sigue en deuda con dichas aspiraciones.

Son los indígenas quienes padecen más severamente los efectos de la migración, quienes tienen el peor sistema educativo, los que aceptan los trabajos más denigrantes y mal pagados, quienes carecen de servicios de salud y tienen menor expectativa de vida. Llama la atención que el presupuesto destinado en la última década a ese sector de la población se haya duplicado sin que los efectos sean perceptibles.

Otros países nos han demostrado que las luchas contra la discriminación por género, edad, preferencia sexual, raza, entre otros motivos, pueden ser resueltas. La constante en estas historias de éxito fue la voluntad del Estado de modificar las inercias, no en un sólo día, sino de manera cotidiana con esfuerzos educativos, culturales y jurídicos a favor de las víctimas.

¿De qué nos sirve un día de la mujer, del niño, del abuelo, de la madre, de la democracia, de la pobreza, si pasada la fecha en cuestión las autoridades y la sociedad olvidan el suceso?

Por sí misma una fecha más en el calendario político no alcanza para generar conciencia, ni siquiera cuando se le acompaña de grandilocuentes discursos. Pero tendrá sentido si es un punto de partida para obligar a los actores involucrados a presentar diagnósticos y acciones, para explicarnos en qué invirtieron tiempo y recursos, para recordarnos a todos la situación de los sectores vulnerables.

Cuando se dice que la discriminación entre mexicanos es ""cultural"" no significa que sea imposible removerla, simplemente que requiere de un esfuerzo diario y constante por parte del Estado y de cada uno de los ciudadanos que lo constituimos. (El Universal)

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