Llegó el momento que, a fin de cuentas, esperábamos todos los mexicanos; hoy, el diálogo finalmente se habrá de imponer a la descalificación y a la diatriba.
El clima político del país había sufrido ya en estos últimos meses tal deterioro que, en opinión de muchos observadores, se estaba poniendo en peligro la transición del país hacia una democracia integral, y sobre todo la posibilidad de lograr acuerdos que permitan relanzar el desarrollo de la nación y garantizar el bienestar de todos los mexicanos en los decenios venideros.
La decisión de dialogar sobre temas sustantivos, una opción en la que hemos insistido en este mismo espacio, se ha impuesto, al demostrar que esa es la única forma de hacer política con éxito.
La reunión que celebrarán hoy el Presidente de la República, Vicente Fox Quesada, y el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, es un claro síntoma de que, a pesar de los malentendidos y desencuentros, subsiste una voluntad de cambio y la decisión de reflexionar antes de precipitarse en un abismo de enfrentamientos y de agravios en perjuicio de los mexicanos.
El encuentro puede ser breve en su duración, pero también será largo en sus alcances. En todo caso lo importante es que traten asuntos que no han avanzado, sobre todo ante la falta de concertación entre los gobiernos federal y capitalino.
La plática se convierte, así, en un excelente instrumento para garantizar la gobernabilidad, tanto a nivel federal como en el ámbito de la administración metropolitana.
Por todo lo que implica es positiva la decisión y firmeza con que el Presidente Fox ha insistido en que el problema legal del desafuero quedó finquitado, desestimando algunos llamados a proseguir el litigio que han hecho varios sectores que buscaban obtener beneficios políticos de ambos niveles de gobierno.
Igualmente positiva es la actitud del senor López Obrador de aceptar la parte de responsabilidad que le pudiera corresponder en el agravamiento del conflicto, algo que tal vez se refiera a su decisión de aprovecharlo políticamente y de no utilizar algunas vías de solución legal que en cierto momento estuvieron a su alcance. Por otro lado, es también un buen síntoma el que la dirección nacional del PRD, encabezada por su líder, Leonel Cota Montano, haya retomado el diálogo con la Secretaría de Gobernación. Especial importancia tienen en este contexto los pronunciamientos del senor Cota, en el sentido de que el PRD no se opondrá a los avances y a los acuerdos que el país requiere en materias de diversa índole, ni le dará la espalda a esos temas.
Parece ser, y ello es bueno, que lo evidentemente danino del conflicto lo han percibido los involucrados y por lo tanto han decidido avanzar con más firmeza por la vía del diálogo, tal y como lo exigió la ciudadanía y medios de información responsables.
Los mexicanos demandamos, desde un principio, que las autoridades se condujeran con apego a la ley y respetaran a las instituciones, también que se abstuvieran de usarlas como armas en luchas políticas por intereses partidistas ajenos a la voluntad del pueblo en quien, lo sabemos, recae la soberanía de la nación.
El resultado de la reunión de hoy en Los Pinos dibujará al país que se elegirá en 2006. En las manos de quienes hoy se reúnen; en las manos de toda la clase política nacional; en las manos de las instituciones y en las manos de todos nosotros está el futuro de México. (El Universal).











