"Designar a Gustavo Madero al frente del PAN no será problema para el Presidente, que controla a la mayoría de los consejeros nacionales del partido
Si en las pasadas elecciones estatales de julio de este año, el Presidente hizo a un lado su papel de jefe de Estado para asumir el de ""jefe de partido"", y utilizó el poder y los recursos del Ejecutivo para impulsar las campañas y candidatos del PAN, atropellando y violando la Constitución (Tribunal Electoral Federal dixit), en los comicios que habrá en 2011 en el Estado de México y en su propia sucesión de 2012, que él mismo ya declaró iniciada, Felipe Calderón volverá a hacer a un lado su investidura y la imparcialidad a que lo obliga la ley, para sonar la matraca y echar a andar el aparato de gobierno en busca de evitar a toda costa entregarle el poder al PRI.
En esa lógica es que Calderón ordenó y ejecutó ya el relevo en la dirigencia nacional del PAN que, como lo ha hecho desde el inicio de su gobierno, volverá a ser reducida a una oficina apéndice del despacho presidencial, donde el michoacano colocará a un incondicional que le garantice el control absoluto del proceso para elegir al candidato presidencial de su partido. Ese incondicional ya tiene nombre y ya se apuntó con toda la venia de Los Pinos; se llama Gustavo Madero y será el sucesor de César Nava, quien dejará la presidencia de su partido abandonado de la mano presidencial.
A Nava le negó Calderón el apoyo para que buscara la reelección y cuando acudió a Los Pinos a preguntar si tenía el respaldo para seguir al frente del CEN panista, como respuesta recibió un rotundo ""no"" y la orden terminante de que anunciara públicamente su renuncia al derecho estatutario que tenía para reelegirse por un periodo más y a cualquier interés en la candidatura presidencial.
Cuando el Presidente decidió retirarle el apoyo a Nava, ya tenía trazado el plan para llevar a la dirigencia al dócil senador Madero, quien será el encargado de dar apariencia estatutaria a la decisión que tome Calderón, llegado el momento, sobre quién será el abanderado panista al 2012.
Procesar la designación ya definida de Madero no será problema para el Presidente, que tiene el pleno control de la mayoría de los consejeros nacionales del PAN que elegirán a su dirigente en noviembre próximo. Así, Calderón, quien ya había tomado el control de su propio relevo con aquella reunión en Los Pinos, en la que convocó a los 11 suspirantes del blanquiazul rumbo al 2012, ocurrida a principios de julio pasado, ahora hace ajustes en el PAN, sacrifica al desgastado Nava y pone a otro incondicional suyo en el CEN para operar lo que viene.
Porque en aquel encuentro no fueron nueve sino 11 los panistas convocados por Calderón: tres gobernadores, Emilio González, Marco Antonio Adame y Juan Manuel Oliva; cinco secretarios de Estado, Ernesto Cordero, Heriberto Félix, Alonso Lujambio, Juan Molinar y Javier Lozano --Fernando Gómez Mont todavía acudió pero sólo en calidad de ""testigo""-- y los legisladores panistas Santiago Creel, Francisco Ramírez Acuña y Josefina Vázquez Mota.
Ahí el Presidente les pidió abiertamente que dijeran quiénes tenían la intención de buscar la candidatura. Sólo tres alzaron la mano. A los demás Calderón les dio señales muy claras de por dónde iban sus afectos y proyectos, y les ""sugirió"", también sutilmente, que deberían mejor enfocarse a buscar la Presidencia del PAN. Lo que no les dijo fue que ni siquiera eso soltaría y que el proceso para el relevo panista sería también definido por él.
El ""pequeño priísta"" que alguna vez Calderón reconoció llevar dentro --como todos los mexicanos, dijo entonces-- ya creció y se ha convertido en un gran dinosaurio panista que, nutrido de los vicios y los modos del más viejo y rancio PRI, hoy tiene garras afiladas, colmillos retorcidos y un grande y vigoroso dedo azul.
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