El dolor por la pandemia no se puede cuantificar: obispo

El dolor por la pandemia no se puede cuantificar: obispo

En su encuentro con medios de comunicación, el obispo de Tapachula, monseñor Jaime Calderón Calderón, expuso en relación con las cifras de muertos por la pandemia, “que no podemos quedarnos sólo con esos números, porque el dolor y sufrimiento generado por los decesos de las personas se amplifica, es muy grande el número de hijos huérfanos, de esposos y esposas sin su pareja, padres que se quedaron con el dolor por los decesos”. 

Afirmó que se debe colaborar a abrir la conciencia en la sociedad, señalar “qué está fallando, no sólo quién está fallando y qué debemos hacer todos para actuar adecuadamente. En la iglesia hemos pedido con mucho cuidado a que ayudemos a prever no una situación de miedo, sino un espacio de conciencia de cuidarnos y si podemos evitar que los contagios aumenten”.  

Calderón Calderón hizo un llamado a la familia diocesana en el regreso a la nueva convivencia después de la pandemia a llevar la misión del Señor: amar a Jesucristo y hacerlo amar, en la que la calidad de las acciones no depende del número sino del corazón con que se haga y que las familias parroquiales sean las promotoras de este nuevo estilo de convivir más humano y cristiano. 

En su opinión sobre el tema de las cifras de 60 mil muertos en México, afirmó que el problema es de todos, aclaró que por eso evita mencionar el término nueva normalidad y prefiere llamarlo nueva convivencia; en los 60 mil muertos hay responsabilidad de todos y eso es muy lamentable. 

Monseñor dijo que este es un buen momento para que todos, autoridades civiles y quienes de manera directa tienen la responsabilidad, se reflexione sobre este asunto, redireccionar lo que se tiene que hacer, “que en gran parte es responsabilidad de las autoridades que tienen que darnos parte de los que están haciendo, pero también debemos poner lo nuestro en toda esta situación delicada”. 

Refirió que en el proceso de regresar a la nueva manera de convivir, se ha dado el paso de reabrir de manera gradual el seminario diocesano en sus distintas etapas: alumnos de la etapa discipular en filosofía regresaron en los primeros días de agosto en Tuxtla Gutiérrez, los hermanos del año de servicio se están preparando en la casa de teología para ir a su parroquia de destino.