El ejido dividido tras el terremoto

El ejido dividido tras el terremoto

El ejido Copoya, perteneciente a Tuxtla Gutiérrez, no solamente quedó divido tras la afectación carretera derivada del terremoto del 7 de septiembre, sino socialmente también, por el ayuntamiento capitalino que impuso a un agente municipal para que los pobladores del lugar no reclamasen irregularidades.

Al quedar averiado el tramo carretero los costos del pasaje, de abarrotes y el tiempo para que comerciantes, estudiantes y trabajadores acudiesen a sus centros incrementó considerablemente, originándose así la iniciativa para que se abriera una vía alterna.

“La división la causó el ciudadano Alejandro Bravo del Carpio y Andrés Vázquez, ya que pusieron una demanda contra mi persona, buscando testigos falsos para acusarme de bloqueo de carretera y de organizar al pueblo; pero les contesté por escrito”, indicó Lorenzo Jiménez Juárez, agente municipal legítimo de Copoya.

Y es que, Jiménez Juárez propuso rehabilitar una antigua carretera de terracería entre Copoya y Tuxtla ante las omisiones de las autoridades municipales y estatales, además de reclamar el incremento en los costos del pasaje, esto ocasionó que el ayuntamiento capitalino lo destituyera.

La presidencia municipal impuso a Virgilio Pérez Escobar como el agente municipal oficial, dividiendo en dos bandos al ejido que anteriormente se encontraba en paz y unido, sin embargo unas mil 200 personas, contra aproximadamente 300, en asamblea general votaron y optaron por reconocer de manera legítima a Lorenzo Jiménez.

“Hemos sido reprimidos, somos un grupo como de 200 personas, en mi caso me han hablado intentando intimidar. En primera me costó el puesto, pero gracias a Dios el pueblo estalló y sacaron al agente municipal impuesto. El Municipio tiene agarrados a los ejidatarios de Copoya, por eso quedamos divididos en dos grupos; para la mayoría yo soy el agente municipal”, detalló.

Sin Gasolina

Con el transcurso de los meses la tensión social ha ido desapareciendo en Copoya, aunque sigue marcada la división entre los dos grupos, pero ahora la problemática es la falta de gasolina para las patrullas y ambulancias de las dependencias municipales.

Cada 24 horas se suministran 20 litros de gasolina para cada patrulla lo que es insuficiente para realizar los patrullajes de vigilancia; también cuando los pobladores requieren de una ambulancia de Protección Civil municipal les dicen que no tiene gasolina para atender el llamado, por lo que entre los pobladores tiene que cooperar para ser auxiliados.