El embate conservador

El lugar que la mujer ocupa en una sociedad es siempre reflejo de la amplitud de libertades protegidas por esa sociedad. De ahí que los países más liberales protejan el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, mientras que las comunidades más conservadoras no lo otorgan una vez que comienza a gestarse el fenómeno biológico de la reproducción.

Entre estos dos extremos se mueve el péndulo de las sociedades contemporáneas; unas tratando de conservar la moral familiar y religiosa en tanto las otras avanzan desde la ética de la responsabilidad y las libertades. México es un país donde ambos polos se hacen presentes.

En la ciudad de México existe una mayoría que respalda la interrupción voluntaria del embarazo, siempre y cuando ocurra antes de las 12 semanas de gestación, pero otras regiones del país obligan por ley a la mujer a mantener el embarazo desde el momento de la concepción. La Suprema Corte, al tanto de esta diversidad cultural del país, dejó a los congresos estatales decidir cual orientación legislativa tomarían a partir de las características de su sociedad local.

Desde entonces los estados más conservadores se apresuraron a endurecer las leyes antiaborto al punto donde lo que antes era letra muerta ahora se ha convertido en un instrumento persecutorio contra las mujeres que abortan. Ya hay jóvenes enfrentando procesos penales, cosa que antes no ocurría.

El péndulo ha tocado así su extremo conservador; sin embargo, las sociedades cambian con el tiempo. En México, como ocurrió en países más desarrollados, las nuevas generaciones tomarán el mando; ciudadanos con una visión más libertaria del mundo que cambiarán los dogmas. El universal