El empleo que no estamos creando

"Durante su campana electoral, el candidato del PAN, Felipe Calderón, percibió que una de las grandes demandas de la población era la falta de puestos de trabajo y actuó en consecuencia: se presentó como el ""Presidente del empleo"". A casi un ano de gestión, rumbo al primer informe presidencial, esa proclama no se ha concretado en hechos.

De acuerdo con datos del INEGI, la tasa de desempleo abierto del país aumentó 3.95% en julio, el nivel más alto en cuatro meses, lo que representa un millón 750 mil mexicanos que carecen de ocupación fija.

Es decir, no sólo dejamos de crear empleos nuevos, sino que estamos perdiendo los que ya existían.

Contrario a la imagen del mexicano flojo, envuelto en un jorongo y recargado en un nopal, los habitantes de este país somos muy trabajadores. Se constata eso en el tipo de jornadas laborales que se tienen: las ocho horas legales son prácticamente inexistentes; 12, 14 y hasta 16 son lo usual.

Tan somos trabajadores que nuestra mano de obra no se arredra frente a las barreras que la separan de mejores salarios. Muchas veces busca oportunidades fuera del país, principalmente en Estados Unidos, y encuentra trabajo en ámbitos extenuantes, llegando a ser muy apreciados por su productividad y energía. Es injusto, pues, que en su propio país tal potencial no se aproveche.

El indicador es lacerante, pero real: de las remesas que llegan a México del exterior, de acuerdo con un informe del Banco de México, el segundo trimestre de 2007 disminuyeron 1.6% respecto del mismo periodo del ano anterior.

Requerimos empleos y cada vez con mayor urgencia. Las políticas públicas no parecen estar dando resultados en tal reto y parecería que, otra vez -como en el sexenio pasado-, cualquier avance se está condicionando a la aprobación de reformas estructurales en el Congreso, donde se discuten minucias y mezquindades políticas en torno al formato del informe, antes que las condiciones para la creación de empleo.

El círculo vicioso que hay que romper pasa, ciertamente, por las decisiones de fomento que puedan generar los tres niveles de gobierno, pero aun así los factores de la producción no pueden depender exclusivamente de lo que desde la vértice del poder político se dicte, porque para que haya empleados tiene que haber también empleadores, lo que extiende la responsabilidad a los sectores social y privado.

zDónde están los empresarios aguerridos que aprovechan las ventanas de oportunidad para crear riqueza y crear empleos? Pareciera que la iniciativa privada se limita a hacer negocios tradicionales sin entrar a ámbitos como el tecnológico o el científico, que exigen habilidades empresariales y laborales nuevas en un mundo globalizado.

No estamos entrando a la sociedad del conocimiento, sino creando ""chambas"" marginales en sectores tradicionales, manufactureros o de servicio, esperando que el excedente de mano de obra se gane la vida en Estados Unidos. Pensar que el empleo sólo fue una estrategia electoral resultaría patético, porque los mexicanos lo que queremos es trabajar. (El Universal).

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