El espíritu ferviente del parachico “solitario”

El espíritu ferviente del parachico “solitario”

El día de ayer arrancó la Fiesta Grande con sus debidas restricciones, sin embargo, algunos incumplieron las medidas preventivas, pero los más responsables celebraron al Señor de Esquipulas desde la intimidad de sus moradas y con la misma fe y pasión que derrochan sus habitantes

El 17 de enero celebran a San Antonio Abad y el 20 del mismo mes a San Sebastián. El 23 de enero es la misa de despedida.

En las diferentes etapas de la historia en Chiapas el baile ha evolucionado, pero también sigue conservando sus manifestaciones inmemoriales gracias a los seniles del municipio de Chiapa de Corzo que aún se encuentran de pie y llevarán siempre el espíritu del parachico.

A pesar de que los elementos creativos se siguen cuidando, lamentablemente este año la fiesta será desemejante. Es la primera vez que esta verbena se suspendió.

No todo está perdido, ya que la tradición se lleva en la sangre y en el corazón, un ejemplo claro es Víctor Hugo Blanco López, apasionado parachico, que defiende los aspectos de orden espiritual inclusive estéticos, aprovechando el momento para bailar al son del Chicotaplante y de María de Angulo, desde la intimidad de su casa.

Generaciones van y vienen, y los más añejos manifiestan su propia forma de sentir de acuerdo a los sucesos que los rodean, con su entorno inmediato.

Los jóvenes también han resentido las huellas de esta pandemia, sin embargo, condujeron su devoción a los escenarios de sus moradas, trascendiendo en pensamientos y en sueños, pero también en una angustia que emana del alma.

Víctor ha participado por 48 años en este acontecimiento de un pueblo que por años ha festejado una de las fiestas más importantes y concurridas por locales y visitantes.

Asimila que el peligro está latente al salir y exponerse, por lo que prefiere aisladamente sonar el chinchín y ondear el sarape del parachico “solitario”.

Más adelante, en el barrio Covadonga encontramos al maestro Juan Antonio de Jesús Cameras Pérez, de 27 años, y como parachico, 26 años.

“Mi madre me sacó por primera vez a los dos años, ella me inculcó esta hermosa tradición”, comenta.

Manifiesta que fue acertada la decisión por parte de las autoridades de que este año se cancelara la salida del parachico para evitar aglomeraciones, ya que “primero esta la salud”.

“Sentimos una gran tristeza de no bailarle a nuestros santos: el Señor de Esquipulas, San Antonio Abad y San Sebastian Mártir.

Es una nostalgia el no sentir esa magia tan hermosa cuando escuchamos el primer toque de los instrumentos”, expresa.

Para muchos de ellos es emotivo ponerse la máscara y “dejar ser lo que eres; te conviertes en parachico. Esa alegría y, sobre todo, la devoción fluyen hacia las imágenes religiosas”.

“Este 2021 no tenemos licencia para bailar en la calle, así que lo haremos desde casa respetando la decisión que tomó nuestro patrón. Primero Dios para el siguiente año las cosas volverán a la normalidad”, comenta Toño.

Estos personajes tienen un don de gratitud y de reciprocidad, el cual se proyecta en pasos sencillos que entusiasman a propios y extraños. Aquí hay pasión y credibilidad en lo que interpretan.

Finalmente, es importante decir que el público necesita conocer la riqueza de nuestro patrimonio cultural, donde los parachicos y otros personajes identitarios de nuestro pueblo demuestran sus costumbres sin límites, pero por el momento eso no será posible.