En México, en la religión católica el Niño Dios ha sido venerado desde el siglo XVI, siendo incluido en la cultura con elementos prehispánicos para formar una serie de tradiciones únicas, y que en cientos de familias han pasado de generación en generación, manteniéndose vivas en pleno siglo XXI.
La tradición dicta que en cada familia creyente existe una o más imágenes del Niño Jesús (Dios), que es festejado durante la época navideña, entre la Nochebuena, el 24 de diciembre, y el Día de la Candelaria, el 2 de febrero, con cánticos y rezos junto con invitados.
Esta ceremonia varía según la familia y la comunidad. En muchas familias se acostumbra a que exactamente en Nochebuena se celebre la “nacida” del Niño Jesús, que consiste en colocar oficialmente su imagen en el nacimiento.
La o las figuras son cargadas o “arrulladas” por miembros de la familia o personas allegadas, mientras que el resto de la familia canta rezos o canciones navideñas. Cada persona besa la imagen del Niño Jesús mientras se canta, y finalmente es colocado sobre el pesebre, donde reposará hasta el 2 de febrero.
Para la “sentada” del Niño Dios, que consiste en colocar la imagen en una silla, se acostumbra a vestir a las figuras en nueva ropa, una para cada presentación que se realiza el Día de la Candelaria; la vestimenta puede asemejar a la de los santos y hasta hay disfraces de la cultura azteca, playeras de equipos de fútbol y demás. A lo largo de los años esto ha ido cambiando.
Esta tradición tiene un impacto en la economía muy importante, desde alimentos, bebidas y dulces tradicionales que se dan especialmente en estas celebraciones, y sobre todo el comercio de imágenes del Niño Dios, sillas de madera y trajes de todo tipo, que son vendidas por varias familias principalmente en mercados públicos.
Tradición y economía
Renata Nuricumbo es una joven que junto con su mamá Susana, tienen un local en el Mercado Público “Dr. Rafael Pascacio Gamboa”, donde ofrecen figuras del Niño Dios, de María, José, los Reyes Magos, de la mula y el buey (tradicionales del nacimiento), pastores, ángeles; todo en diferentes tamaños, según lo que busque cada persona.
También venden pesebres, sillas y toda una variedad de trajes para el Niño Dios. Cada año la gente busca el traje representativo a un santo en especial, este año 2021 fue el de San José, y el año pasado fue el “señor de la Misericordia”. También otros que buscan las personas es el de “Niño Doctor”, San Juan Diego, San Judas Tadeo, Justo Juez, hasta de parachicos, entre otros. Todos perfectamente decorados.
Comenta que este 2021 las ventas en este giro se han reactivado lentamente, desde una semana antes de la Nochebuena, a diferencia de la estrepitosa caída que se registró durante el año pasado, cuando la pandemia estuvo en lo más álgido, lo que causó que las ventas fueran prácticamente nulas.
Asegura que en la actualidad todavía mucha gente conserva la tradición de celebrar al Niño Dios. Entre sus clientes es posible ver a señoras y señores mayores, adultos y hasta jóvenes que llegan a vestir a su imagen del Niño Dios, porque dicen que en su familia lo celebran cada año con gran entusiasmo.
Recuerda que antes de la pandemia las ventas en su local y otros que existen en el mercado eran muy buenas, incluso algunos años vendían todas las figuras del Niño Dios y las necesarias para instalar el nacimiento; era mínima la mercancía que debían regresar y guardar para el siguiente año.
En su local, el número 79 del mercado “Pascacio Gamboa”, dice que todo lo que se ofrece lo compran con artesanos chiapanecos, quienes son sus proveedores desde hace muchos años porque les compran a precios justos, para que la economía de todos siga circulando.
Historia familiar
Renata comenta que el comercio tiene más de 45 años en su familia, su abuela fue quien inició con un local en el mercado público. Su hija, doña Susana, siguió con el mismo giro desde muy joven, e incluso cuando su mamá partió de este mundo. Ahora desde hace un tiempo Renata ayuda a su mamá.
En el caso de doña Susana, su comercio fuerte es el de pollos y jolotes en pie (vivos), ya que se dedican a la crianza, es lo que les da más ingresos y es muy conocido; pero durante el año venden artículos de cada temporada, siendo las figuras del Niño Dios, los trajes y demás, las artículos que mantienen todo el año.
Renata y su mamá atienden juntas su local. En medio de la contingencia usan en todo momento cubrebocas y gel antibacterial, y por igual lo ofrecen a cada persona que pasa, atendiendo con gran entusiasmo a cada cliente.












