"El IV Informe del proyecto Estado de la Región, sobre la situación política, económica, social y ambiental de los países de Centroamérica presentado públicamente este jueves en la ciudad de Guatemala, resulta verdaderamente preocupante, más todavía por la proximidad geográfica de la zona Sur Sureste de México en la que se halla Chiapas.
Todos los fenómenos negativos observados tienen un impacto fuera de las fronteras de esos países, con énfasis en los vecinos. De acuerdo con este informe, Centroamérica tiene a casi el 40 por ciento de sus familias en una situación de exclusión social, persisten retrocesos en la estabilidad e institucionalidad política y enfrenta retos en el manejo de riesgos ante el cambio climático que causa severos estragos en el área como inundaciones y deslaves que impactan fuertemente ciudades y pequeños poblados con saldos de muerte y daños a la infraestructura que requiere años para repararse.
De acuerdo con el diagnóstico, ante la vulnerabilidad en materia económica, política, social y ambiental ""Centroamérica se ve cada vez más obligada a tomar acciones urgentes y políticamente sostenibles como la única oportunidad para sortear los retos que afronta"".
A consecuencia de esta situación, ""los países de Centroamérica están en uno de los momentos más peligrosos de los últimos 20 años"", indica el informe que al plantear así las cosas más parece una advertencia de lo funesto que puede llegar a ser el futuro de no tomarse urgentemente medidas para revertir la situación. Es tan grave el panorama que existe el riesgo de estados fallidos en la región a consecuencia de procesos en marcha de violencia, pobreza y exclusión que afectan a la mayoría de los 42 millones de habitantes.
En una influencia negativa de doble sentido entre México y Centroamérica, la zona, además de los problemas de la crisis económica e inseguridad, padece la creciente presencia de bandas violentas del crimen organizado, esto producto del embate de la presión geopolítica del narcotráfico, propiciada por el combate a estos grupos en este país y en Colombia, que trasladó las operaciones criminales a la región del istmo.
En los últimos 11 años en Centroamérica se registraron más de 145 mil muertes violentas, lo que equivale a una tasa anual promedio de 34 asesinatos por cada cien mil habitantes, índice de violencia sólo por debajo de los conocidos en el sur de África.
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