En el marco del Día Mundial de la Tierra, la Organización de las Naciones Unidas emitió un fuerte mensaje que nos pide actuar: “el ser humano desde principios de su existencia ha aprovechado, de forma desenfrenada, de las bondades de un espacio en el que convergen otros seres vivos”.
Desde un pensamiento filosófico, Óscar Farrera Sarmiento, director del Jardín Botánico “Dr. Faustino Miranda”, comentó que el ser humano siempre se ha creído superior y dueño de todo lo que hay en la tierra, pero aún no entiende que es parte de ella.
“La naturaleza sufre. Los incendios en Australia, los mayores registros de calor terrestre y la peor invasión de langostas en Kenia. Ahora nos enfrentamos al Covid-19, una pandemia sanitaria mundial con una fuerte relación con la salud de nuestro ecosistema”, mencionó la ONU.
La organización mundial comentó que los cambios provocados por el hombre en la naturaleza, así como los crímenes que perturban la biodiversidad como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden aumentar el contacto y la transmisión de enfermedades infecciosas de animales a humanos (enfermedades zoonóticas).
De acuerdo con PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), una nueva enfermedad infecciosa emerge en los humanos cada cuatro meses.
De estas enfermedades, el 75% proviene de animales, lo que muestra las estrechas relaciones entre la salud humana, animal y ambiental.
“Recordemos que en el marco del Día Internacional de la Madre Tierra, necesitamos un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta.
“Promovamos la armonía con la naturaleza y la Tierra”, resaltó la ONU.
El impacto en el consumo de los humanos ha afectado al funcionamiento de los ecosistemas, lo que puede ocasionar alteraciones importantes de los bienes y servicios que estos proporcionan.
Impactos en nutrición
La ONU estima que los vínculos específicos entre la salud y la biodiversidad incluyen posibles impactos en la nutrición, la investigación sanitaria y la medicina tradicional; la generación de nuevas enfermedades infecciosas y cambios significativos en la distribución de plantas, patógenos, animales e incluso asentamientos humanos, algo que puede ser alentado debido al cambio climático.
A pesar de los esfuerzos actuales, la biodiversidad se deteriora en todo el mundo a un ritmo sin precedentes en la historia humana.
Se estima que alrededor de un millón de especies animales y vegetales se encuentran actualmente en peligro de extinción.
Desde su visión, Farrera Sarmiento comentó que es necesario que el ser humano sea más amigable con su ambiente, que sea consciente de los efectos ya visibles del cambio climático como son las altas temperaturas, escasez de agua y lluvias torrenciales cada vez más comunes.
“Es tiempo de hacer uso de nuestros residuos, aplicar la triple R (reducir, reutilizar y reciclar), además cuidar el agua y reforestar”.
Preocupación por el plantea
“Es cuestión de tener la intención. Hoy en día hay una juventud cada vez más preocupada por nuestro planeta, ya que los cambios a través de las generaciones han sido fuertes, se necesita más educación ambiental que vaya desde preescolar hasta universidad”, dijo.
Farrera Sarmiento agregó que al cortar un árbol se corta todo un ecosistema que se ve inmerso en él, en la que pueden convivir otras plantas e inclusive animales.
“De seguir así, vemos un panorama muy difícil, vamos a tener mayor contaminación, escasez de alimentos, enfermedades complicadas.
“Por eso es importante tener un ecosistema sano. El problema es que el hombre piensa que le pertenece la naturaleza, pero en verdad el hombre es parte de ella. No somos dueños del ambiente, si alteramos una parte trae consecuencias”, finalizó.












