El 16 de julio de 1969 partió de la Tierra la nave Apolo 11 para alunizar cuatro días después. Más allá de lo sorprendente de este hecho, fue algo que marcó la historia de la humanidad para siempre; significó “un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”, tal como lo señaló el astronauta Neil Armstrong.
Neil Amstrong, de 38 años; Edwin Aldrin Junior, de 39, y Michael Collin, de 38, fueron los tripulantes de la misión que cautivó al mundo.
Al respecto, el físico en altas energías y astropartículas, Miguel Raúl Ordóñez Fernández, quien es colaborador en el planetario de Tuxtla Gutiérrez, perteneciente al Instituto de Ciencia, Innovación y Tecnología de Chiapas (Ictiech), comparte que esto fue el parteaguas para la ciencia y es considerado el hecho científico más grande en toda la historia de la humanidad.
La carrera de las potencias
“Ocurrió en una época en la que el contexto político y social era muy complicado entre las dos potencias principales del mundo y terminó por poner como la potencia máxima a Estados Unidos de Norteamérica, al colocar a un hombre por primera vez en la historia en la Luna”, comentó.
“Ellos querían demostrar a la Unión Soviética su poder, que se les había adelantado una década poniendo a un hombre en órbita, pero nunca a un hombre en la Luna”, mencionó.
El hito fue logrado por Estados Unidos con una colaboración de más de 400 mil personas y fue un desarrollo tecnológico en menos de diez años, es decir, en el momento en que comenzaron con la carrera espacial las tecnologías que habían no eran suficientes, por lo tanto se tuvieron que desarrollar, y por la presión política lo lograron en 8 o 9 años, lo cual fue increíble.
Avances para el mundo
Los avances se aplican en la vida cotidiana porque gracias a este proyecto se inventaron materiales de aleación que antes no existían, y después se han utilizado prácticamente en todo el mundo, además de sistemas de geolocalización que es algo que se usa diariamente en los celulares.
A decir del científico, el beneficio cotidiano está presente en el desarrollo de computadoras muy avanzadas, como las que se desarrollaron para las misiones Apolo, especialmente la 11, que es la que logró llegar al satélite natural.
Además el joven se consideró entusiasta en cuanto a la posibilidad de que el ser humano pueda viajar y llegar de nueva cuenta a la Luna o al planeta Marte, ya que es parte de la naturaleza de nuestra especie el hecho de querer explorar más allá de lo que conocemos y sabemos.
“Imagina que el día del hecho histórico las personas en la Tierra volteaban a la Luna y se imaginaban a los dos hombres caminando por ahí, lo cual debió de ser algo sumamente conmovedor”, expresó.
Luis Velasco, el primer chiapaneco en la Nasa
“Hay muchos enfoques para quienes estudiaron física, pero al menos a mí me entusiasma muchísimo algún día poder hacer alguna colaboración, sobre todo en una institución como la Agencia Nacional de Aeronáutica y Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), principalmente porque es lo que a mí me ha motivado casi toda mi vida, el universo, el espacio”, señaló.
“Yo creo que para todos los que se sienten como yo, sin duda el ejemplo de Luis Velasco es muy bueno, y por supuesto que inspira un chiapaneco haciendo una colaboración con una institución de ese prestigio”, concluyó Miguel Raúl Ordóñez Fernández.












