Después de dos anos de pedir a Estados Unidos que asumiera su responsabilidad por el tráfico de drogas y la violencia en México, el presidente Felipe Calderón consiguió que aquel país aceptara un paquete de apoyo. Sin embargo, los prejuicios de siempre -desconfianza, unilateralismo y menosprecio- hicieron que la Iniciativa Mérida fuera reducida, condicionada y luego burocratizada. Hoy, en su reunión con Barack Obama, el presidente Calderón debe dejarle claro que sin cooperación bilateral el narcotráfico no será derrotado.
La Iniciativa Mérida considera en total mil 600 millones de dólares durante tres anos. La versión avalada por el Congreso de Estados Unidos incluye, por lo pronto, una partida presupuestal de 400 millones para México durante el primer ano y 65 millones para Centroamérica.
Autoriza la entrega de helicópteros con equipos infrarrojos, equipos de radares, vigilancia aérea, tecnología para la intercepción marítima y terrestre de drogas y redes de comunicación seguras. Además, prevé la capacitación de personal mexicano, cooperación en inteligencia y más de 74 millones de dólares para reforzar el combate contra el tráfico de armamento.
El acuerdo, inicialmente pactado entre el presidente Calderón y George W. Bush en 2007, sufrió obstáculos en su tránsito por el Senado del país vecino que apenas pudieron resarcirse a mediados de 2008.
Por eso cobra aún más relevancia la visita del gobernante mexicano, ya que incluye conversaciones con Nancy Pelosi y Harry Reid, líderes de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y en el Senado. Después de todo, sólo una tercera parte de los recursos considerados por la Iniciativa Mérida están comprometidos. Faltará ver si en la aprobación de los presupuestos para 2009 y 2010 Estados Unidos vuelve a reducir o condicionar el apoyo.
Aunque con la administración Bush ya se ha acordado una primera entrega de 200 millones de dólares para equipos, tecnología y capacitación -correspondiente a 50% de lo asignado en el primer ano de la iniciativa- todavía puede haber obstáculos. Es incierto el grado de respaldo de Barack Obama hacia la cooperación mutua contra el narcotráfico; de hecho, la única mención del presidente electo al respecto fue a favor de un aumento de recursos para la Iniciativa Mérida, pero sólo para Centroamérica.
Y es que, sin contar la reunión de manana con Felipe Calderón, el interés de Obama sobre México -a juzgar por sus palabras- parece limitarse a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Debido a ese probable desinterés o desconocimiento cobra relevancia el encuentro: el gobernante mexicano debe incidir para que Obama vincule la seguridad interna de Estados Unidos con la seguridad de México. No puede entenderse la violencia aquí sin el tráfico de armas desde Estados Unidos, así como es incomprensible el trasiego de droga en México sin considerar la gran demanda de narcóticos allá.
Los 400 millones de dólares de apoyo valen, más que por el monto, por representar una corresponsabilidad inédita de Estados Unidos en el problema del narcotráfico; al final, México gasta mucho más que eso. Por tanto, el destino de la Iniciativa Mérida durante la presidencia de Barack Obama será un claro indicador del interés que, en los hechos, tendrá Estados Unidos por México los próximos cuatro anos. (El Universal)











