"Abenamar Sánchez * CP. La senora M. se fue desilusionada. Regresó a su pueblo Venustiano Carranza sin lo que buscaba:
-Una credencial de derechohabiente.
Apenas pisó la calle, bajo un sol infernal del mediodía, volvió la vista con un aire de reproche.
""Delegación ISSSTE"".
Repasó en silencio ese letrero, como si lo releyera en silencio. Hizo un gesto de desaprobación. Luego, vino la queja:
-Estuve todo el día, para que me dijeran que no hay nada.
La senora M., de un pueblo ubicado a unos cien kilómetros al oriente sur de la capital, es una maestra pensionada.
Vino este viernes a Tuxtla, la capital, para recoger la credencial de derechohabiente en las instalaciones de la delegación del Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Llegó a las ocho de la manana. Estuvo esperando turno, sentada en companía de su familia, incluido su suegro como de 80 anos. Cuando le tocó pasar, desconcertada quedó con la respuesta:
-Todavía no está.
A esa respuesta se limitó la joven mujer que la atendió.
-Nada sabe -dijo M. ya en la calle, la vía que atraviesa de norte a sur la ciudad a la altura de donde estaba la Fuente Mactumactzá, sobre el poniente.
M. dice haberse tomado la fotografía en diciembre pasado. Le pidieron regresara este viernes. Pero lo único que lleva hoy es otra fecha incierta: tal vez la próxima semana, y su coraje:
-Es un mal servicio.
Alcanza a decir cuando retoma los pasos. Cruza la vía y se sube a un coche. Por nada, dijo hace rato, hoy ha gastado sólo ella un promedio de doscientos pesos en transporte y alimentación.
Otras voces se suman a la denuncia
El ISSSTE, a cargo de Gilberto Noble, dicen, ""maltrata a los derechohabientes, y más a las personas de la tercera edad"".
Este mediodía, mientras decenas de personas de la tercera edad aguardan turno para que se les verifique su vigencia como derechohabientes, una joven dice con un dejo de tristeza:
-Para pasar revista sobre la vigencia, sólo se libran de asistir a las oficinas aquellos derechohabientes que definitivamente ya no pueden caminar.
-zMe está diciendo que se le obliga venir a aquellos adultos mayores o personas que apenas caminan?
-Sí.
En eso llega una pareja de adultos mayores. El hombre, dice tener más de 80 anos, camina cansado, apoyado en un bastón.
-Sufre uno demasiado -murmura.
Sobre las otras sillas -las destinadas para las personas que tramitan vigencia están colocadas en media luna hasta dar con la única máquina u ordenador que atiende-, unos abuelitos dormitan, otros se ven desesperados y otros matan el tiempo con la plática.
Ya es la primera hora de la tarde. Unos están esperando desde la ocho de la manana. Apenas hace rato logró pasar una persona que vive en el Fovissste 3, sobre el poniente sur de la ciudad.
-Vine el viernes pasado, pero no alcancé a pasar; regresé el lunes, y tampoco. Hasta hoy pasé.
El hombre aboga más por aquellas personas más grandes que él. Hay unas que padecen enfermedades graves, dice. Pero lo que más molesta, dice otra persona, es que después de haber esperado durante el todo día te digan que ya no pasas. ""Transformar el ISSSTE, es tarea de equipo"", dice un letrero.
-Pero qué mal servicio -se queja un jubilado.
"











