El “jardinero de la selva” reconquista reserva El Ocote

El “jardinero de la selva” reconquista reserva El Ocote

Don Miguel Álvarez del Toro describió a finales de los años 40 que en la selva El Ocote la presencia y rastros del tapir era tan basta “como si se tratara de ganado”; la cacería y la tala hicieron que durante 65 años no se tuviera registro de este animal en la región. En la actualidad organizaciones como Conservación de la Biodiversidad del Usumacinta (Cobius) A.C., entre otras, realizan esfuerzos para que el “rey jardinero de la selva” pueda reconquistar las áreas que antiguamente le pertenecieron.

El investigador del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Gilberto Pozo Montuy, y el director del Zoológico Regional “Miguel Álvarez del Toro” (ZooMAT), Carlos Alberto Guichard Romero, relatan los esfuerzos y la presencia de esta especie en la Reserva de la Biósfera Selva El Ocote.

“El rey de la selva El Ocote se encuentra en proceso de retorno y constantemente amenazado por cazadores ilegales que se internan en las zonas núcleo”.

De 2013 a 2022, organizaciones medioambientales están realizando esfuerzos de monitoreo con cámaras trampa para el registro fotográfico; sin embargo, solo se ha tenido registro fotográfico y de video del animal entre el 2014 y 2015, a unos 65 años después de los avistamientos y las capturas que hiciera don Álvarez del Toro.

Los investigadores detallan la importancia del establecimiento de grupos de vigilancia y del monitoreo comunitario para ayudar a proteger estos ejemplares; de tal manera que Cobius creó el Sistema Comunitario de Vigilancia y Monitoreo de Biodiversidad (Sicvimob) junto con la Dirección de la Reserva, perteneciente a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

Pozo Montuy describe al tapir como una especie de alta importancia para mantener la estructura y composición de las selvas, por su labor ecológica como dispersor de semillas grandes y gracias al “movimiento de una gran cantidad de materia y energía”.

Es una especie rara de observar y altamente perseguida por cazadores locales e ilegales; aunado a la deforestación e invasiones en áreas de conservación que colocan a esta especie en “grave riesgo de extinción” en el decreto de la NOM-059-SEMARNAT-2010.

“Hablar del tapir de la selva El Ocote, hoy en día es un misterio”, dicen, pues para desentrañar su presencia los investigadores se remontan a los trabajos de don Miguel Álvarez del Toro y sus primeras expediciones (1946) en esta área, cuando registró rastros de tapir en la zona, siendo este el más antiguo de la zona.

Para 1949, describiría una abundancia de tapires en las márgenes del río La Venta, mencionando que los rastros eran tantos “como si se tratara de ganado”.

En la década de los 60 y 70, don Miguel deja de visitar El Ocote debido a la presencia de madereros y rancheros hostiles, que realizaron lo que llamó “una gran destrucción de la zona por el saqueo y la cacería desmedida”.

En esa década, especies mayores como jaguares, tapires y monos saraguatos bajaron considerablemente su población, incluso algunos animales se extinguieron, como fue el caso del zenzo que no se ha vuelto a registrar en la región en los últimos 40 años

Para el caso del tapir, esta especie no se volvió a observar desde 1949 y solo en algunas zonas del sur poniente de la selva se han observado huellas según el director del zoológico, quien relata que cuando visitó esporádicamente la selva, entre 1989 y 2010, solo en una ocasión recorriendo el río La Venta encontró huellas de Tapir.