Jesús Guillermo Asedo Moreno es uno de los tres intérpretes de lenguaje de señas que hay en Chiapas, un estado donde la población con discapacidad de habla y oído permanece segregada, con pocas oportunidades y sin salarios dignos.
El joven de 21 años, estudiante de la Licenciatura en Comunicación en la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), comparte que su deseo por aprender el “Lenguaje de Señas Mexicanas” nació en el 2017 gracias a un taller impartido en esta casa de estudios, donde tuvo su primer acercamiento con esta actividad.
Pese a que el curso no continuó en la universidad, buscó continuar su preparación hasta dar con la Asociación “Manos que Hablan”, donde tomó tres talleres más, para comenzar a traducir canciones, donde ha logrado interpretar en el lenguaje de señas dos melodías completas.
A su parecer, mediante el lenguaje de señas se puede transmitir emociones y sentimientos, sobre todo con las manos, lo que resulta importante, ya que la población de Chiapas con este tipo de limitaciones no sabe leer ni escribir, son relegados a una vida sin oportunidades.
Chiapas, sin intérpretes de señas
Consideró que la falta de intérpretes es un serio problema, un tema que tiene repercusiones serias dado que el 30 por ciento de la población presenta este tipo de discapacidad, principalmente en oído.
El joven informó que en Chiapas únicamente existen tres intérpretes, principalmente por la falta de interés hacia esta población, muestra de ello es que en todo el país existe una escuela en la delegación Xochimilco, en la Ciudad de México, especializada en lenguaje de señas.
Jesús considera: “En la ciudadanía común no hay interés, a pesar de que en los bancos, escuelas, hospitales, tiendas, así como otros espacios, acude la población que requiere comunicarse mediante señas, pero no pueden”.
Por ello desde tiempo atrás ha comenzado a realizar la traducción de eventos de manera gratuita, como parte de una verdadera inclusión con la población sordomuda.
“He impartido cursos a los alumnos de la licenciatura en Desarrollo Humano de la Unicach, en los eventos que me invitan, con las personas que poco a poco me van conociendo, poco a poco me van invitando, cuando me ven algunas personas se interesan en aprender, pero para entender y comunicarse sí requiere una buena preparación, quizá de dos años”, manifestó.
Detalló que cada mes, “Manos que Hablan” imparte cursos de manera abierta a la población, sin embargo no existe un seguimiento formal en la preparación, por ello no hay más intérpretes que puedan coadyuvar a esta población para la inclusión de las actividades cotidianas.
En su caso, la meta profesional que se ha propuesto es continuar con su preparación, y ser un intérprete, trabajar, vivir de esa actividad pero también aportar con ello, ya que “el 30 por ciento de la población chiapaneca es sorda, de acuerdo a cifras oficiales, es decir un tercio de la población, sin que hasta el momento alguien haga algo para apoyarlos”.
Afortunadamente, por su interés hacia esta actividad ha recibido muestras de apoyo, principalmente de sus padres, que lo han alentado para que no claudique en su meta principal, que es la de apoyar a esta población que no es tomada en cuenta, aun en tiempos modernos, donde uno de los temas que han marcado las agendas legislativas ha sido la inclusión de grupos vulnerables.












