El juego que se convirtió en un proyecto de vida

Los juegos de mesa son evaluados por su propio creador y sus familiares. Carlos López / CP
Los juegos de mesa son evaluados por su propio creador y sus familiares. Carlos López / CP

A los 10 años de edad, Daniel Paniagua anhelaba tener un juego de mesa Monopoly, pero al no obtenerlo como regalo de Santa Claus, decidió crearlo él mismo. Hoy, siendo adulto, es creador de juegos de mesa con un estilo chiapaneco.

Pania Woah es la empresa familiar que él en la actualidad encabeza, bajo el eslogan: “Todos juegan en grande”.

Un sueño que se construyó desde la niñez

Reconoce que inició como fanático de los juegos a eso de los 10 años, cuando vio que Santa Claus no pudo traerle el juego que él deseaba, por lo que pensó en que él mismo podía crearlo, así que sus sueños comenzaron a hacerse realidad al comprar un papel cascarón y unos pequeños billetes a escala que su madre le compró; con esto pudo crear su propia versión de Monopoly.

Con el paso de los años, ya siendo diseñador gráfico profesional, comenzó a crear juegos de mesa para sus hijos, los cuales elaboraba con temas afines a sus intereses y los mismos eran de estilo artesanal e incluso los mantenía agrupados con ligas.

Al llegar el año 2020 y comenzar el encierro en casa obligado por la pandemia del coronavirus, Daniel vio el momento propicio para iniciar a escribir las reglas de cada uno de los juegos que fue creando y diseñarles cajas para que le sirvieran de empaques.

Así, algunas amigas y amigos comenzaron a conocer esos peculiares juegos de mesa, y reconoce que de manera inicial él inventaba las reglas o las adaptaban según los intereses de sus hijos y familiares, al igual que amigos que poco a poco fueron conociéndolos.

Uno de los momentos más interesantes fue cuando algunos de sus amigos le empezaron a pedir que les vendiera sus juegos, los cuales eran creaciones únicas y prácticamente artesanales.

De tal manera que descubrió que cada vez se hacía más grande el número de personas interesadas en sus juegos.

No siempre es a la primera

En medio del confinamiento, en febrero del año 2022, vio la convocatoria del programa de emprendimiento “Posible”, que organiza Televisa, por lo que inscribió su proyecto de empresa de venta de juegos de mesa con la finalidad de lograr un espacio que le permitiera impulsarse, pero la respuesta de los organizadores fue que no había sido aprobado, así que dejó de lado esta posibilidad.

Al reiniciar las actividades comerciales se sumó a uno de los bazares que se instala en el parque Bicentenario (“Morelos”), y ahí colocó a la oferta algunos de sus viejos juegos y observó que eran pocos juegos para ofertar, por lo que para rellenar el espacio sobrante decidió colocar algunos juegos de mesa que eran de su colección personal, aunque que pensó que no se venderían porque les fijó precios altos por ser de colección.

Para su sorpresa, comenta que los amantes de los juegos de mesa no dudaron en compararlos a pesar del precio en que los ofertó.

En el mismo parque se colocaba un grupo de vendedores de juguetes de colección, por lo que de manera circunstancial se sumó a este grupo y comenzó a tener un espacio dedicado a la venta de los juegos de mesa.

Una segunda gran oportunidad

El equipo del programa “Posible” organizó un proyecto en coordinación con la Secretaría de Economía y del Trabajo (SEyT) de Chiapas, el cual se denominó “Chiapas: Tierra de emprendedores”.

En el nuevo proyecto “Posible” incluyó a los participantes que estaban inscritos en la base de datos de la edición 2022.

De esta se invitó de nueva cuenta a la empresa Pania Woah a participar en el proyecto de capacitación para el desarrollo de empresas, por lo que Daniel comenzó en esta aventura.

Tras una serie de etapas y eliminatorias, la empresa de juegos de mesa fue elegida como la ganadora del proyecto en la edición local, y al mismo tiempo se hizo acreedor de un premio de 45 mil pesos, para invertirse en el emprendimiento; además de un campamento de capacitación del programa “Posible”, en su 10 aniversario, el cual se realizó en la Ciudad de México y en el que se integraron los ganadores de la edición en la que fue rechazado.

Actualmente, Daniel junto con su familia continúa con la creación de juegos de mesa y analiza la posibilidad de generar una producción masiva, puesto que la inversión para hacerlo es elevada.