Tras denunciar abusos sexuales cometidos durante cuatro años por una persona de su entorno familiar, la víctima directa de estos delitos dio a conocer su caso y relató el largo proceso judicial que enfrentó, dos condenas de 12 años y la posterior absolución del acusado.
Acompañada por su abogada, María de Jesús, y por Elena del Rosario Torres Villanueva, presidenta y fundadora de la Fundación Internacional Granito de Arena A.C., Carolina, nombre usado por su seguridad, relató que las agresiones ocurrieron durante alrededor de cuatro años, cuando tenía entre 16 y 20 años de edad, y fueron cometidas por una persona de su entorno familiar.
De acuerdo con su testimonio, durante ese periodo sufrió abusos sexuales, físicos y emocionales de manera reiterada, además de amenazas de muerte y violencia.
Un proceso judicial de cinco años
Presentó su denuncia en enero de 2021; sin embargo, aseguró que el expediente permaneció archivado un tiempo aproximado de un año, hasta que de nueva cuenta fue contactada para preguntarle si deseaba continuar con el procedimiento.
Meses después fue informada de que el señalado había sido detenido.
A partir de entonces, comenzó un proceso judicial que, según su relato, estuvo marcado por diferimientos de audiencias y la presentación de justificantes médicos por parte de la defensa.
Tras aproximadamente un año de espera, se realizó el primer juicio, en el que obtuvo una sentencia condenatoria de 12 años de prisión.
Sin embargo, la defensa apeló la resolución y obtuvo la reposición del juicio.
Volvió a enfrentarse al proceso y, según relató, durante esta segunda etapa tuvo que responder ante tres abogados defensores.
Audiencias
La víctima calificó ese juicio como un proceso “muy violento” y “revictimizante”, debido sobre todo a la violencia verbal que, aseguró, recibió durante las audiencias.
Por último, se dictó de nuevo una condena de 12 años. No obstante, la resolución volvió a ser apelada y más adelante una sala determinó absolver al acusado.
Señaló que la persona se encuentra privada de la libertad en la actualidad por otro caso que, según dijo, es de mayor gravedad, pero permanece libre respecto al proceso que ella inició.
Pide imparcialidad
Al hablar sobre la resolución, manifestó su preocupación por lo que considera posibles influencias dentro del proceso judicial.
Aseguró que durante las audiencias escuchó referencias constantes a supuestas relaciones entre abogados y personas vinculadas con juzgados y magistraturas.
También señaló que uno de los magistrados que participó en una primera apelación tendría un vínculo familiar con uno de los abogados de la defensa.
“Yo solamente pido justicia y que de verdad sean imparciales”, expresó.
La denunciante reconoció que la resolución que derivó en la absolución es firme, por lo que dijo tener pocas expectativas sobre que el proceso posterior pueda modificar su situación.
Aun así, afirmó que continuará con los procedimientos correspondientes.
Acompañamiento
Durante el proceso, encontró acompañamiento en la Fundación Internacional Granito de Arena A.C.
La víctima aseguró que el apoyo recibido le permitió hablar de situaciones que con anterioridad no había podido compartir y avanzar en su proceso personal.
“Ha sido un acompañamiento maravilloso”, afirmó.
Consideró necesario que madres, padres y familiares hablen con niñas, niños y adolescentes (NNA) sobre los riesgos de la violencia sexual, siempre de acuerdo con su edad, para que puedan identificar situaciones de abuso y sepan que pueden pedir ayuda.
“No tenemos la culpa”, enfatizó.
Asimismo, pidió a las víctimas no quedarse calladas y buscar redes de apoyo que les permitan enfrentar tanto las consecuencias emocionales, como los procesos legales derivados de una denuncia.












