Pueblos originarios de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas conmemoraron este sábado con una peregrinación el noveno aniversario luctuoso de Jtatik Samuel Ruiz García, y afirmaron que “su legado se mantiene vivo en la lucha de las comunidades en defensa de la vida”.
Los manifestantes se pronunciaron por la construcción de la autonomía de sus comunidades, recuperando sus usos y costumbres, así como por la autodeterminación.
“El pueblo callado jamás será escuchado”, “La madre tierra no se vende, se ama y se defiende”, “Viva la Diócesis de San Cristóbal”, “Viva Samuel Ruiz García”, fueron algunas de las consignas que lazaron durante el recorrido.
La movilización partió de dos puntos: zona poniente y oriente de la ciudad, la cual fue encabezada por monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de la Diócesis de San Cristóbal y el párroco del templo de Simojovel, Marcelo Pérez Pérez, entre otros religiosos.
El recorrido inició a las 9:00 de la mañana en la que con pancartas y mantas, decenas de personas recorrieron las calles y avenidas de San Cristóbal hasta llegar al centro de la ciudad. Ahí, al costado de la iglesia de La Catedral, la comunidad cristiana dio a conocer su palabra a nueve años de la muerte de quien fuera reconocido a nivel mundial por su defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas.
En su participación, representantes de las comunidades propusieron la construcción de la autonomía de sus comunidades, recuperando usos y costumbres, así como la autodeterminación de los pueblos sustentada en el artículo 169 de la OIT.
Se comprometieron a mantener la resistencia frente a los “proyectos de muerte”, así como a recuperar sus gobiernos autónomos, comunitarios y ejidales.
“Nuestros pueblos están sufriendo la situación de injusticia y atropellos a sus derechos fundamentales, como corrupción e impunidad, con la confabulación de las autoridades”, dijeron.
Denunciaron las amenazas y desplazamientos que padecen en sus comunidades “que son divididas por diversos intereses económicos y políticos”
“La falta de empleos y seguridad social; reclutamiento de personas para grupos de la delincuencia organizada y trata de personas, que trae como consecuencia la migración hacia el vecino país del norte”.
Denunciaron la inseguridad existente en el país, la presencia de empresas nacionales e internacionales extractivistas que provocan contaminación y destrucción de los recursos naturales; se pronunciaron también en contra de los megaproyectos y alto al ecocidio.
Se solidarizaron con el caminar de los pueblos que buscan la vida y la defienden cuando está en riesgo, así como los que defienden los derechos de las mujeres y la equidad de género.
Se solidarizaron “con el dolor de los hermanos de Chabenabal, Santa Marta, Aldama, Chalchihuitán, y comunidades que sufren desalojo, desplazamiento, división y muerte”.
Cabe señalar que Samuel Ruiz García fue obispo emérito de la Diócesis de San Cristóbal (de la que fue su titular entre 1959 y 1999).
Falleció el 24 de enero de 2011 en la Ciudad de México. Sus restos fueron trasladados a San Cristóbal el 25 de enero, el mismo día en que celebraría sus 51 años de ordenación episcopal.












