El legado

Mañana termina la adminsitración de gobierno y en el tema de las invasiones, las palabras de la Secretaría de Gobierno en el sentido de que no se permitirían estos ilícitos, no sólo no se cumplieron al persistir varios casos de este tipo en distintos municipios de Chiapas, sino que en algunos se proyectó la impresión de que incluso fueron tolerados y consentidos.

En cuanto a uno de los casos, el emblemático Ellar -propiedad de mexicanos, pese a que en los medios de comunicación electrónicos se adjudica a una artista extranjera norteamericana-, el problema no sólo no fue resuelto de fondo, sino que fue agudizado con una acción de fuerza que trajo únicamente la reacción de los invasores que han bloqueado vías en esa turística ciudad de Las Casas en un camino que lleva a otro sitio más trístico aún como es el caso de San Juan Chamula.

En días pasados, cuando fracasó un primer operativo policial estatal realizado para recuperar el predio invadido, se hacía notar que el caso debía ser tratado con ciertas consideraciones especiales ante la falta de efectividad de la acción de fuerza, pero además, porque los invasores de El Ellar siempre van a estar en esa zona de los Altos, por lo que la solución implicaba un acuerdo de fondo, con mayor razón frente los hechos descritos.

Partiendo de la premisa de que el respeto a la propiedad privada, consagrado en la ley, es base significativa para una convivencia pacífica, se juzga necesario también dejar claro que los invasores, cualquiera que fueran los ofrecimientos para alcanzar una solución definitiva, no pueden quedarse en esa propiedad en lo particular, pues el hecho sentaría un indeseable precedente para que cualquiera que invadiera una propiedad viera posibilidad de ver fructificar el delito.

Iban por el camino correcto al ofrecerles espacio para vivir en diferentes zona del municipio de Las Casas, pero la falta de oficio político de los servidores públicos empleados de la Secretaría de Gobierno impidió un acuerdo, como su nombre lo indica. Por el contrario, echaron a perder las cosas y complicaron el problema, y de paso dejaron una herencia todavía más compleja al nuevo gobierno, pues no sólo le heredan el caso sin haber desocupado la propiedad, sino que lo traspasan aderezado con virulencia que ellos mismos provocaron al no hacer bien las cosas.

Esa era su responsabilidad: hacer las cosas y hacerlas bien. No lo hicieron.

Este sábado, como se sabe, asumirá el nuevo gobierno de Chiapas, por lo que la anterior administración no va a hacer en horas lo que no pudo solucionar en sesenta días. Este asunto tiene dos meses en los cuales lo han venido administrando para dejarlo al próximo gobierno, como muchos otros graves problemas que se crearon y complicaron en estos seis años.

El Ellar, es paradójico y emblemático porque refleja las contradicciones que se recrean en Chiapas. De nueve hectáreas, invadido el 4 de octubre pasado por más de 400 personas de origen indígena que argumentan no tener un lugar donde vivir, es propiedad de dos jóvenes hijos de padre tsotsil, no de extranjeros.