El lenguaje de las flores simbolismo preservado

El lenguaje de las flores simbolismo preservado

Todos los rituales, fiestas tradicionales y ceremonias, tienen personajes que pasan casi desapercibidos. Su función no es menos importante que el anfitrión, el invitado o los músicos

Los ramilleteros son así. Casi todos ven el fruto de su trabajo, pero no la identidad de sus creadores. Las fechas ceremoniales de la mayordomía y priostería zoque son los momentos para el lucimiento del joyyo-naqué, o en su traducción casi literal, flor costurada, es un atado y tejido de hojas y flores de un cromatismo que alude a la cosmovisión precolombina.

Cualquiera puede ser ramilletero, pero solo la disciplina y la vinculación por autoadscripción o por herencia zoque, puede convertir a alguien en ramilletero floriado; y, finalmente, en maestro ramilletero. Esos son los tres cargos posibles a los que puede aspirar el tejedor de flores.

El origen del joyyo-naqué se encuentra, según algunos, en las guerras floridas del pasado mesoamericano; en aquellas, la flor y el canto eran fundamentales.

Para el arquitecto Sergio de la Cruz, maestro ramilletero, quien además es investigador y ferviente difusor del universo zoque, el vacío histórico y académico del tema ha dado pie al nacimiento de grupos que inventan tradiciones donde no las hubo; por si fuera poco, estos grupos y sus proyectos, son financiados por instituciones y funcionarios que ignoran aun más del tema.