El lujo pasea en las cárceles

"Tristemente, afirmar que dentro de las prisiones todo tiene un precio y que cada reo puede adquirir privilegios impensables según su capacidad de pago se ha vuelto un lugar común. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) otra vez da cuenta de esa realidad y enumera algunos de los lujos a los que pueden aspirar los internos: parrilladas, música, alcohol y sexo que pueden contratarse para fiestas privadas en celdas con categoría de tres estrellas cuyo costo asciende a 3 mil pesos al día.

El último Programa de Supervisión de Centros de Internamiento de la comisión, que analiza a los reclusorios Oriente y Sur y a los penales femeniles de Santa Martha Acatitla y Tepepan, senala la existencia de una red de corrupción de la que se benefician tanto autoridades como elementos de seguridad y presos.

Incluso, a partir de los testimonios de algunos reos, dispuestos a hablar, se documenta que las celdas más ostentosas son alquiladas por el personal de las prisiones para reuniones privadas en las que los propios custodios fungen como cadeneros.

La CNDH, asimismo, alerta que las situaciones detectadas en los centros ubicados en el Distrito Federal se repiten en cualquiera de las otras 31 entidades de la República.

José Luis Pineyro recientemente comentó en estas páginas que en nuestro sistema penitenciario ""el encarcelamiento es de lujo para pocos y la readaptación para ninguno"" debido a factores como el hacinamiento dentro de los penales, la mezcla de convictos de alta peligrosidad con delincuentes comunes y, por supuesto, a la corrupción.

Así, el objetivo nacional de lograr una mayor seguridad debe pasar también por la solución de los problemas que imperan en las cárceles. Urge devolverles su verdadera razón de ser, readaptar socialmente a quienes ahí ingresan, y quitarles la condición de territorios sin ley o escuelas del crimen.



Camino pedregoso al Bicentenario

La causa que detonó la renuncia de Rafael Tovar y de Teresa a la comisión encargada de los festejos del Centenario de la Revolución Mexicana y del Bicentenario de la Independencia fue, a decir de testigos, el reclamo que éste recibió del presidente del Conaculta, Sergio Vela, durante una comida entre funcionarios culturales organizada en Guanajuato.

De acuerdo con las versiones recabadas, Vela reprochó a Tovar y de Teresa haber filtrado información sobre sus viajes al extranjero y, con ello, haberle provocado un deterioro en su imagen pública. El asunto, sin embargo, no se limita a esa recriminación y exhibe una más de las piedras en el camino rumbo a las históricas festividades.

Ya con anterioridad Tovar y de Teresa había mencionado los problemas que padecía la comisión a su cargo por no contar con un presupuesto asignado por el Congreso, así como por carecer del apoyo de las instituciones relacionadas con los festejos.

El periodo de los preparativos hacia 2010 se acorta mientras la burocracia cultural parece sumida en reyertas internas. Ahora veremos si José Manuel Villalpando, titular del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, goza de mejor suerte que su antecesor. (El Universal)

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