Las ciudades construyen su identidad a partir de personajes, referentes arquitectónicos y sitios de encuentro. En ese sentido, la capital del estado ha perdido múltiples imágenes de este inconsciente colectivo al paso del tiempo.
Sin embargo, otros espacios han perdurado ante el devenir del tiempo, incluyendo algunos sitios de encuentro donde tanto personajes comunes, como destacados e intelectuales han construido historias personales y otras tantas que nutren a la capital de Chiapas.
Y es que Tuxtla Gutiérrez no solamente es la ciudad donde se concentran demandas y manifestaciones sociales, también guarda cultura y tradición.
Muchas de ellas se manifiestan representadas en lugares emblemáticos, uno de ellos es El Mesón del Quijote, un restaurante con 31 años de historia local, ahora en manos de Lázaro Delfino Verdugo Morales, aunque se trata de una empresa familiar, compuesta de seis personas.
Él describe que las claves para que la tradición continúe son la responsabilidad y amabilidad para atender a quien solicite el servicio, pero no puede ocultar una notable afabilidad del sitio para el encuentro de personalidades locales.
Cabe mencionar que en céntrico lugar, la venta de asados en sus múltiples variedades se extiende hasta la madrugada, donde más de un trasnochado llega, más que satisfacer el apetito, ha vivir una experiencia.
Bajo una lluvia incesante, Verdugo Morales describe que tuvo 20 años como trabajador y 11 años como propietario del restaurante. Una de las principales características que tiene el lugar son los cuadros de Quijote de la Mancha, uno de los personajes más conocidos en toda la literatura universal, cuyo creador es Miguel de Cervantes Saavedra.
Un par de mesas adornan el inmueble, de madera y muy sencillas; la tradición se fortalece con la sazón del lugar.
El propietario sonríe, sabe que no todo ha sido sencillo. En el 2016 enfrentaron un embate importante, estuvieron a días de bajar las cortinas y terminar con el negocio que se encuentra sobre la avenida principal de Tuxtla Gutiérrez. El plantón magisterial suscitado en ese año, la causa.
Al lugar, dice, han llegado familias enteras, desde el abuelo hasta los nietos. Asegura que la población se va satisfecha con el servicio y ese es el mejor premio.
“Estábamos tirando la toalla, ya no podíamos, ya no salía”. Aunque es un lugar muy demandado, explica.
Al transcurrir la conversación, Verdugo Morales recuerda que algunos músico famosos han arribado al inmueble, aunque la sorpresa mayor se la llevó seis años después del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), cuando el subcomante Marcos llegó a comer y dejó un mensaje en la mesa, asegura.












