El mito de la transparencia

"Manuel Mora MacBeath * El Universal. La transparencia gubernamental apunta a convertirse en el mito más grande del sexenio. Aunque México sigue siendo modelo mundial en el tema, muchos actores se esfuerzan para que esto cambie. Y si a nivel federal la lucha es desigual -la más reciente: un IFAI sin recursos para ejercer su doble función-, en los estados el panorama es más desolador.

Los ciudadanos del interior de la República están a merced de una variopinta gama de criterios para clasificar información; la posibilidad para que cada órgano garante determine en última instancia si cierto documento es público, reservado o confidencial, debería ser algo bueno, pero en la práctica ocurre lo contrario: pareciera que la tendencia es a cerrar información, al menos en los casos en que el IFAI ya ha sentado criterios específicos que favorecen la publicidad.

Es difícil determinar si es por ignorancia, dolo, o por incompetencia, pero no deja de sorprender que se establezcan criterios de clasificación prácticamente absurdos. ¿O cómo entender que en algunas entidades, e incluso a nivel federal, cierta información sea pública, pero en otros estados el mismo documento sea confidencial? Cierto que las leyes de transparencia son distintas, pero todas se rigen -o deberían regirse- bajo el principio de máxima publicidad, de acuerdo con el artículo seis constitucional. Entonces, ¿qué pasa?

La realidad es que no se puede homologar a medias, y debimos haber aprendido la lección desde el primer gran tropiezo: el sistema Infomex. Solicitar información bajo la plataforma Infomex no es tan sencillo como pudiera parecer, o como presumió en su momento Alonso Lujambio -entonces comisionado del IFAI- al explicar las bondades de este sistema que se ha implementado gradualmente en el país.

""(Infomex) es un sistema electrónico nuevo que se estandariza junto al que están usando otros estados (...), un invento del IFAI, con dinero del Banco Mundial, para que el ciudadano si ya sabe hacer solicitud de información a Infomex-Veracruz, abra Infomex-Coahuila y se encuentra exactamente la misma página, el mismo procedimiento, y si abre Infomex-DF, es lo mismo"", dijo Lujambio en diciembre 2008.

A dos años de distancia se puede decir que no, no es lo mismo. Infomex es un arma de doble filo. El éxito o fracaso depende de quién está detrás de la computadora: en el DF parten del principio de que el usuario se equivocó -cuando se pide información sobre la actuación del titular del Ejecutivo-, y que en realidad no deseaba información de Ebrard sino de Calderón. Por ello, suspenden el proceso hasta que el usuario aclare que sí se refería al Jefe de Gobierno y no al Presidente. Después el proceso continúa; pero si el usuario no consulta el portal para hacer la aclaración en el plazo que marca la Ley, la solicitud se desecha.

Dejando de lado Infomex, lo preocupante es que en ciertos estados un ciudadano no pueda acceder a la cédula y al título profesional de su Procurador de Justicia. ¿Para qué quiere esta información? La respuesta más sencilla sería: para verificar que cumpla con los requisitos que marca la Ley: ser abogado y, en algunos casos, contar con cédula profesional. Así podría saber si las autoridades se apegaron a la ley para nombrar a un funcionario que cumpla con el perfil adecuado.

Los criterios 02-10 y 06-10 del IFAI señalan que ambos documentos son susceptibles de versiones públicas, es decir, que pueden entregarse siempre y cuando se eliminen datos personales que no refieran al perfil profesional de su titular (foto, CURP y firma). La difusión de las versiones públicas obedece a que, según los comisionados del IFAI, tanto los títulos como las cédulas permiten al ciudadano corroborar la idoneidad del servidor público para ocupar el empleo o cargo.

En Baja California Sur, Chiapas, Coahuila, Colima, Michoacán, tanto título como cédula son confidenciales. En otras entidades como Edomex, Guanajuato o Morelos, estos documentos se entregan sin mayor problema. Lo peor, lo más triste y preocupante es que en Chiapas, por ejemplo, el órgano garante confirmó la clasificación.

El tema de los títulos profesionales es sólo un ejemplo. Hay casos más preocupantes, y precisamente por eso se puede afirmar que la transparencia en México es un gran mito.

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