El momento

El asunto pendiente en el noroeste de Cintalapa es un problema que tiene alrededor de 30 años. Es un caso agrario que el gobierno oaxaqueño pretende convertir en diferendo de límites.

Tanto la parte chiapaneca como su contraparte oaxaqueña, reiteradamente han abordado el asunto. No obstante Oaxaca no se mueve un centímetro de su postura oportunista. Sin embargo, abordar el problema es lo más sano que pueden hacer los dos estados porque aparte de haber esperado mucho tiempo, en cualquier momento se podría desbordar.

La disputa de tierras en esa zona colindante con el vecino estado, hace unos años era el tema omnipresente en todos lados, sin embargo todo cuanto se decía sólo confundió a la opinión pública.

Un ejemplo fue el manejo que se le dio a la información en el pasado al pasaje de La Gringa; vimos que en vez de usar los términos correctos que llevaran a entender este problema, parecía que con intención se hacía lo contrario. A la entrega de recursos por concepto de indemnización, se le llamó venta.

Sin embargo, es imperativo que se encare este asunto que a fuerza de envejercer sin una solución, se hace cada día más complicado.

En la administración antepasada el asunto adquirió una apariencia de defensa del territorio chiapaneco, sin embargo nada se consiguió, pues tan complicado es el caso que su solución no depende exclusivamente del Ejecutivo ni del Legislativo de ambos estados, cuyos ámbitos de acción están acotados por la competencia federal de la Secretaría de la Reforma Agraria, la cual ha provocado muchos conflictos agrarios en esta entidad.

El Congreso del Estado de Chiapas, por su parte, tiene ante sí el deber de abordar de nuevo en caso, sobre bases sólidas, eliminando errores del pasado para reintentar un acuerdo sobre bases sólidas.

En tanto el asunto se complica mientras más tiempo transcurre. La SEP, el INEGI y otras dependencias del Gobierno Federal, junto con la Reforma Agraria, han colaborado para enredar este asunto. La primera, con el cambio de claves de escuelas ubicadas en comunidades chiapanecas como si estuvieran localizadas en Oaxaca, lo mismo que el Instituto, por ello la urgencia de buscar una solución aquí y, de no hallarla aquí pues buscarla en el centro del país, como se mencionaba anteriormente.