El negocio de las terapias de conversión

Las terapias de conversión para “curar” la homosexualidad, el lesbianismo y la transexualidad, han estado presentes en muchos países desde hace varios años, incluso son legales en partes de Asía y Africa.

México no es la excepción, desde hace varias décadas se ha documentado que existen lugares clandestinos que ofrecen la “cura” para la homosexualidad en todos los estados, entre ellos Chiapas.

El activista miembro de la Red Mesoamericana de Apoyo al Migrante, Darwin Pereyra Vázquez, señala que en municipios como San Cristóbal de Las Casas, Huixtla y Motozintla, se han documentado casos de jóvenes que son obligados por sus familias a someterse a estos métodos, incluso son llevados contra su voluntad.

Estas terapias de conversión se dan en centros de tratamiento de adicciones de manera clandestina, ya que están prohibidas por la ley. Jóvenes homosexuales, lesbianas y trans, son sometidos a tortura psicológica y física, quedando con secuelas para el resto de sus vidas.

En San Cristóbal de Las Casas, asegura el activista, han registrado varios casos de chicas lesbianas que sus padres las han ingresado en contra de su voluntad a estos lugares, donde pretenden curarlas a base de golpes, pasando hambre, invadiéndolas con sentimiento de culpa.

Darwin afirma que no existe una cura para la homosexualidad. La identidad de género y la orientación sexual es una condición humana, que no se elige, simplemente se descubre y se reconoce.

Los grupos que dan estas terapias se basan principalmente en la religión y tratamiento de adicciones para convencer a las personas de que es posible curar la homosexualidad o revertir los sentimientos por el mismo sexo.

Desafortunadamente están muy bien organizados para pasar desapercibidos por las autoridades, ya que esto representa un negocio para ellos porque cobran cantidades exhorbitantes a los que caen en sus argumentos.

Sobre los casos que han salido a la luz de personas que aseguran dejaron de ser homosexuales, lesbianas o trans, dice que así como existen las manifestaciones homofóbicas como agresiones o incluso los asesinatos, existe también la homofobia interiorizada.

Este concepto se basa en que el sistema heteropatriarcal ha enseñado a los no heterosexuales a odiarse, llevándolos en muchos casos hasta el suicidio por no aceptar su identidad de género y orientación sexual, mientras que en otros, que caen en grupos religiosos los lleva a decir que fueron “curados”.

“Simplemente lo que hacen es reprimirse, naciste siendo gay, lesbiana, trans, así vas a morir. Quieras o no. En el clóset o no”. Justamente por eso la Organización Mundial de la Salud eliminó en 1990 a la homosexualidad del catálogo de enfermedades mentales.

Lo que provocan esas personas que se dicen “curadas” es enviar un mensaje erróneo a la sociedad, un mensaje de odio, de que la homosexualidad, el lesbianismo y la transexualidad se puede revertir como si fuera algo que cada persona elige, cuando no es así.

Pereyra Vázquez, comenta que trabajarán para presentar los testimonios de las víctimas en el día internacional en contra de la tortura, en octubre próximo.

Buscarán el apoyo de organismos defensores de derechos humanos, para emitir un pronunciamiento hacía la Comisión Estatal y Nacional de Derechos Humanos, para que se tomen cartas en el asunto de manera urgente.

Desafortunadamente las personas asumidas como trans o travestis tienen una esperanza de vida de 35 años, ya sea por los asesinatos, por enfermedades y por la exposición a la sociedad, “debemos cambiar eso”.

Para ayudar al reconocimiento trans, es que organismos sociales de varias partes del mundo buscan desde hace varios años que se despatologice la transexualidad a nivel mundial, registrada por la Asociación Psiquiátrica Americana a comienzos de los años 80, como el Trastorno de la Identidad de Género.

Siendo después incorporado por la Organización Mundial de la Salud en su Manual de Clasificación de Enfermedades, el Trastorno de Identidad de Género o Transexualismo y el Travestismo como patologías mentales.

En Chiapas se está buscando que se tipifiquen los crímenes de odio, para ser el estado número 19 en hacerlo. Actualmente es la segunda entidad con más casos de este delito, superado en el sureste solo por Quintana Roo.

Según el informe de la ONG Letra S en los últimos cinco años han sido asesinados casi 500 personas disidentes sexuales, sin embargo, es un número muy bajo, ya que por cada caso que se encuentra en la nota roja, tres más no son difundidos.

El activista dice que el arma más fuerte de los homosexuales, lesbianas, trans y bisexuales, es reconocerse y asumirse por quienes son. Congregarse como la comunidad que deberían ser, para defender sus derechos y lograr su reconocimiento. Entender por qué se marcha cada 17 de mayo y 28 de junio.