"David Morales * CP. Ejidatarios de Fray Bartolomé de Las Casas y Coapilla han demostrado por una década que el negocio de la explotación de los recursos maderables en Chiapas genera dividendos que van más allá de los económicos. Beneficios al ambiente y sociales son una constante en los programas de aprovechamiento forestal.
En ambos ejidos, ubicados en los municipios de Coapilla y San Cristóbal de Las Casas, son beneficiados los pobladores junto al medio ambiente. El aprovechamiento forestal se ha convertido en la principal actividad económica.
La materia prima se envía a estados de la Península de Yucatán, Jalisco, Estado de México y el Distrito Federal.
En estos lugares se ha garantizado la existencia de superficies arboladas. Desde varios años atrás no existen incendios forestales o ni daños por plagas, y tampoco se registra la tala clandestina de árboles. Los ejidatarios se han convertido en los vigilantes de la salud del bosque que les pertenece.
La descomposición familiar por la migración de los hombres para ganar dinero con el que se pueda cubrir las necesidades de hijos y esposas se ha reducido al mínimo en este par de poblados.
El cambio de uso de suelo para actividades agrícolas y ganaderas quedó atrás. ""Dejamos de cosechar la milpa. No nos da resultado. El maíz no da, todo el tiempo quiere fertilizante y está caro. Ya dejamos de sembrar"", dijo Juan Pérez Fernández, uno de los ejidatarios que de campesino se convirtió en maderero.
Cada uno de los 170 ejidatarios de Fray Bartolomé de Las Casas, en el municipio de San Cristóbal de Las Casas, recibe al año un ingreso de siete mil pesos por el aprovechamiento de dos mil 452 metros cúbicos en una superficie de 456 hectáreas que componen el ejido.
A este ingreso se suman los que resulten de otras actividades realizadas en los bosques de pino, encino y ciprés.
Según el ingeniero forestal Florentino Gonzáles Arroyo, un metro cúbico de madera en pie tiene un precio de 750 pesos, pero llegaría a costar hasta los mil 500 pesos si le fuese entregada en tablas.
Una de las opciones presentadas por la delegación en Chiapas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), es crear un taller de beneficios secundarios en el que se crearán cajas de empaque y palos de escoba para que los ejidatarios se involucren más en las actividades forestales, obtengan mayores ganancias y generen más empleos directos.
En el ejido Coapilla lograron revertir la deforestación de más de seis mil hectáreas de bosques, en tanto que en Fray Bartolomé de Las Casas la reforestación fue natural. El bosque se regeneró por sí solo.
El año pasado fue entregado el refrendo de la autorización para el aprovechamiento de los recursos forestales maderables para el ejercicio del segundo ciclo de corta a ejidatarios de Coapilla. Recién hace un par de semanas fue el turno a Fray Bartolomé de Las Casas.
El refrendo permite a los ejidatarios la explotación ordenada de los recursos del bosque por un periodo de diez años más.
Coapilla se encuentra en el nivel cinco de desarrollo y Fray Bartolomé de Las Casas se ubica en el inicio de una escala de seis que fueron marcadas por la Semarnat.
En Chiapas se ha entregado 11 refrendos desde el año pasado. Según Carlos Amado Santiago León, jefe de la Unidad de Aprovechamiento y Restauración de Recursos Naturales de la Semarnat, existen 500 mil hectáreas susceptibles al manejo forestal con las que se garantizarían la existencia de zonas arboladas.
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