Rodrigo Guadalupe Paredes, jefe de Hidrometereología de la Cuenca Frontera Sur de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), basado en información del Climate Prediction Center de Estados Unidos, mencionó que el fenómeno de “El Niño” podría finalizar en la primavera de 2020.
Desde principios de año, las autoridades que trabajan bajo las condiciones meteorológicas, habían dicho que el fenómeno de “El Niño” se recrudecería este año con “La Canícula” y el déficit de lluvias que se habían presentado desde hace tres años.
Ante ello, después de un lustro y bajo efectos visibles, el aviso final del fenómeno de “El Niño” podría venir pronto, lo que traería la estabilidad de lluvias y con ello la recuperación de los mantos acuíferos que han sufrido daños.
Paredes detalló que este fenómeno no es nuevo, ya que tienen registros que desde 1950 ya se había presentado.
Según Conagua, este ciclo natural se conoce de forma científica como El Niño-Oscilación del Sur, o ENOS, siendo parte fundamental del sistema global climático, resultado de una fluctuación interanual del sistema Océano-Atmósfera en el Océano Pacífico Ecuatorial. Éste tiene tres fases: Cálida (El Niño), Fría (La Niña) y Neutral, siendo esta última la fase donde el océano se comporta de manera normal.
Consecuencias
El efecto central de “El Niño” fue el documentar cómo el promedio de lluvia anual iba en declive.
En 2015 hubo un déficit de -17.6 por ciento; 2016 de -29.2; 2017 de -28.0, 2018 de -30.4 y 2019 de -31.7.
Por tanto, la falta de lluvias trajo consigo otras consecuencias, como el aumento en la cantidad de ciclones tropicales durante cada temporada, sequías prolongadas, el declive en el nivel de presas y la desaparición de mantos acuíferos.
Ciclones tropicales
Respecto a los fenómenos hidrometereológicos, estos fueron en ascenso año con año, ya que ante el aumento de la temperatura superficial del mar, las condiciones para generarse ciclones tropicales eran cada vez mayor.
Conagua mantiene un monitoreo constante y días antes de empezar la temporada de lluvias y ciclones tropicales, hace un pronóstico de cuántos sucederán en el Océano Pacífico y Atlántico, al mismo tiempo de las intensidades que pueden llegar a tener.
Como un antecedente, en 2014; un año antes de que iniciara “ El Niño”, se presentaron 30 ciclones; nueve en el Atlántico y 21 en el Pacífico. En 2015 aumentaron, hasta los 34: 12 en el Atlántico y 22 en el Pacífico.
Asimismo, en 2016, se presentaron 38: 16 en el Atlántico y 22 en el Pacífico. En 2017, se presentaron 39: 19 en el Atlántico y 20 en el Pacífico. En 2018, se presentaron 41: 16 en el Atlántico y 25 en el Pacífico.
Y durante este año, se pronosticaron 33: 14 en el Atlántico y 19 en el Pacífico. De los cuales ya han ocurrido 13 y 12, respectivamente. Sin que ninguno de estos tocara costas chiapanecas.
Nivel de presas
Paredes expresó que 2018, con mil 169.8 milímetros de lluvia promedio acumulado anual, fue el año más seco en por lo menos 30 años, ya que representó un 30.4 por ciento por debajo del promedio histórico y durante el periodo de mayo a noviembre (temporada de lluvias) el registro estuvo 35.2 por ciento por debajo del promedio, esto dicho en conferencias pasadas.
El experto manifestó que los bajos niveles en las presas que se presentaron durante el año pasado incidieron en las actividades económicas, pero con la proyección de este año, se espera que recuperen la intensidad por las lluvias lo que paulatinamente también ayudaría a los diferentes sectores productivos.
Ante ello, las cinco presas de las que se tienen monitoreo constante por parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), actualmente presentan un déficit en su capacidad, siendo La Angostura y Malpaso las que más disminución concentraron en tres años.
Sequía
Juárez, Ocosingo, Reforma, Benemérito de las Américas y Marqués de Comillas viven una sequía extrema (D3), que de seguir así podrían pasar a una sequía excepcional.
Según Conagua estos cinco municipios han registrado pérdidas mayores en cultivos y pastos, con un riesgo de incendios forestales extremo y escasez en la disponibilidad del agua desde hace meses. Por lo que, de continuar así, podrían pasar a la última categoría que tiene sobre sequía denominada sequía excepcional (D4).
Sin embargo, Conagua destaca que los 124 municipios de la entidad, 112 presentan algún grado de sequía, distribuidos de la siguiente forma: DO - Anormalmente seco: 26 municipios, D1- Sequía Moderada CON 72, D2-Sequía Severa con nueve y Sequía Extrema con cinco.
La falta de lluvias y la presencia prolongada de sequías hizo que lagunas importantes de la Selva Lacandona, como Metzabok y Najá, se secaran casi en un 85 por ciento, según datos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
Incendios
A principio de año, Sergio Montes de Oca Ramos, jefe del Departamento de Prevención de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) , indicó que las condiciones meteorológicas que se tienen pronosticadas serán de poca precipitación, lo que incide en el condicionamiento de combustibles forestales.
Con el panorama que plantea Comisión Nacional del Agua (Conagua), Montes de Oca afirmó que el panorama del 2019 es más adverso que el año pasado, por la presentación del fenómeno de “El Niño”, que como consecuencia trae condiciones climáticas de mayor temperatura y menor precipitación.
“El Niño, es una proyección en la que se espera que este año exista menos lluvia de acuerdo a las condiciones de otros años (…) lo cual hace que los combustibles forestales como lo son el pasto, los arbustos y el estrato arbóreo se seque menos, o sea, más disponibles de arder”, dijo.
Lo dicho por el experto fue correcto, ya que se tuvo una temporada atípica de incendios forestales. En la entidad se presentaron 451 incendios con una afectación de 31 mil 135 hectáreas, lo que lleva a ser considerado uno de los estados con mayor número y afectaciones en el país.
Futuro
Ante este panorama, Paredes informó que el tiempo de recuperación para llegar a las condiciones normales que se tenían antes de “El Niño” será de años, siempre y cuando las precipitaciones acompañen y se presenten en sus medias históricas.
“Tomará tiempo para ver escurrimientos, infiltraciones y la recuperación de los mantos acuíferos. No es un proceso que se de rápido, tenemos que esperar a que haya precipitaciones y no déficit”, finalizó.












